La que se avecina

Por Luis M. González

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Después de los que están cayendo y de la que está cayendo, en esta “piel de toro” a la que llamamos España se quiere cortar un trozo. ¡Antes de salir de una nos meten en otra!

Estuvimos en crisis por culpa de nadie, faltó dinero en las cajas y nadie tenía la culpa, aparecieron cajas “B” de las cuales nadie tenía nociones de su existencia, aparecieron papeles con nombres que no eran nadie,… Ahora los independentistas quieren recortar de España un trocito pero ellos no tienen la culpa de la situación, el Gobierno central tampoco porque es culpa de ellos,… Nadie tiene la culpa de nada y si alguien la tiene son “los otros”. ¡Pobre nadie y pobre de “los otros”! Vamos a empezar a llamar a nadie con mayúscula: Nadie. Así, con nombre, todo cobra sentido.

Discutir a estas alturas de la película que la Democracia es uno de las mejores sistemas de gobierno sería de necios. Por algo lleva más de 2500 años entre nosotros, aunque en España la descubriésemos hace poco tiempo. Los griegos encontraron en ésta la mejor forma de organización social porque da poder a los ciudadanos legitimando a sus representantes. De alguna manera “todos decidimos” cuando uno de nuestros representantes toma una decisión.

El problema es que “se nos va de las manos”. No puede ser que aprovechando el poder se justifiquen comportamientos, acciones y decisiones. Con Bastón algunos se endiosan y así nos va. Según datos oficiales del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), de julio 2015 a septiembre 2016 los juzgados y tribunales españoles procesaron por corrupción a 1.378 responsables públicos. En 2017 van camino del banquillo de los acusados 659 y hay ya 79 sentencias condenatorias. Los políticos con causas abiertas por corrupción rondan los 2000 pero el aforamiento, privilegiado blindaje de los más de 17.000 cargos públicos que no pueden ser juzgados por los tribunales ordinarios, les libra de la cárcel.

¡No puede ser que Nadie tenga también la culpa de esto!

Y a río revuelto… ¡Hala!, el tremendo problema de Cataluña que “entretiene” y deja pasar el tiempo enredando la madeja; escondiendo lo de éstos y lo de ellos. Demasiado lío y tiempo ¿no? Ya veremos qué esconde y si no se resume todo finalmente en intereses económicos.

La que se avecina es gorda. Pero tranquilos, de todo lo que acontezca en el futuro más próximo y el otro tendrá la culpa Nadie o en su defecto “nos-otros”.

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