Y así, cuando suenen las doce…

Luis M. González

0 83

Nada tiene más magia que la Navidad. Nada ni nadie nos pone más de acuerdo a todos que la Navidad.

A ritmo frenético llega después de una fiesta de Los Santos disfrazada de fantasmas y anaranjados colores invasores. Los anuncios de colonias y juguetes llenan los minutos de la tele. Llega diciembre con “puente” y ya se ha dado el pistoletazo de salida. De recordárnoslo se encargan con esmero los centros comerciales en una carrera en la que compiten por ser los primeros. Cada año comienzan antes.

Y mientras tanto, ya en Adviento.

La Navidad llega cada vez más envuelta en papel de fantasía. como si de un regalo se tratase se pide “más grande”, más aparente, más… Para sorprender, en caja grande, con envoltorio dorado, con lazo. ¿Y dentro? Diciembre es un regalo en caja grande decorada con compras, comidas de empresa, papás noeles, viajes, ajetreo, cenas familiares, uvas y cabalgatas. Mientras se desenvuelve nos ilusiona y nos estresa. A una le sucede la siguiente y tiramos los trozos al suelo deshaciéndonos de ellos esperando lo próximo. Al final, después de tanto envoltorio y tanto adorno, quizás…

Tras el ajetreo quiero encontrarme siempre una buena palabra, un momento esperado, una sonrisa, una sorpresa, un Niño que me despierte por dentro. Una “joya”. Envuélvanlo como quieran pero no, no quiero que me roben la Navidad de mi infancia ni la de mi juventud,… ni la de siempre. No, no quiero. No quiero que me quiten la ilusión de ser un pobre Rey Mago.

Y así, cuando suenen las doce y tenga la última uva entre mis dedos podré dar gracias a Dios y a todos por lo que soy y tengo. Será 2018, otro año bueno.

Feliz Navidad. Feliz y próspero 2018.

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.