Fuentidueña en la ruta de los gancheros

0 122

Fuentidueña ha estado siempre ligado a su río. El Tajo, “apellido del municipio”, fuente de leyendas, de riqueza, de tradiciones, de fiestas, de encuentros y desencuentros,….de ruta de piraguas y de gancheros.

En los gancheros y su ruta nos detenemos hoy. Zaorejas, Trillo, Fuentidueña, Aranjuez,…municipios todos salpicados de historias relacionadas con la ruta de los gancheros, con los troncos por el río. El recuerdo se pierde en la fiesta de aquella actividad. Solo los más viejos del lugar recuerdan el trasiego de la maderada río abajo.

Si les decimos que desde hace millones de años en nuestro país existe una red de transporte rápido de un solo sentido y que la vía más larga recorre más de 1.000 km entre Teruel y Lisboa, quizá tarden unos segundos en caer en la cuenta de que hablamos de los ríos. Concretamente del río Tajo.

En la actualidad, nos cuesta imaginar un mundo sin carreteras. Sin ir más lejos, las escapadas de fin de semana o este tipo de guías cambiarían radicalmente. Y fue este proceso –aunque inverso- el que cambió la vida de los habitantes del Alto Tajo ya avanzado el siglo pasado, tanto que se llevó por delante un oficio de cinco siglos de antigüedad: el de ganchero.

Los gancheros transportaban los troncos de madera flotando aguas abajo el río Tajo entre Guadalajara y Aranjuez, recorriendo lo que todavía se llama La Ruta de los Gancheros.

Han pasado más de 70 años desde que los últimos gancheros abandonaron el río, pero para la naturaleza, 70 años no son nada. Si decide emprender su ruta desde los límites de la Alcarria, pisará las mismas piedras y rozará los mismos árboles (sabinas, robles, quejigos) que pisó y rozó José Luis Sampedro en la adolescencia, cuando mapa en mano, decidió recorrer esta ruta y le inspiró para la magnífica novela El río que nos lleva, en la que rindió homenaje a estos “hombres de los bosques flotantes”.

Una de las primeras paradas es Zaorejas, población que cuenta con un acueducto romano, conocido popularmente como “El Puente Romano”. En el mismo municipio podemos encontrar también el castillo de Alpetea, alzado sobre un cerro de difícil acceso entre el Gallo y Tajo. Buena parte de la ruta cruza Parque Natural del Alto Rajo.

Su riqueza vegetal y paisajística invita a los más serenos a buscar la paz en la lectura y a los más afanosos a desarrollar las numerosas actividades de turismo natural que ofrece (senderismo, aguas bravas, piragüismo, geocaching, rappel, etc.).

El río nos sigue llevando por Trillo, donde los habitantes lo sortean gracias al Puente del Tajo, la construcción más emblemática del pueblo, que se remonta a mediados del siglo XVI. Dejando atrás su curso alto, entramos en paisajes alcarreños que rodean el embalse de Entrepeñas. En la novela de Sampedro, los picadores ya habían empezado las obras de la futura presa, terminado en 1956.

Fuentidueña conserva las ruinas exhaustas de su castillo, destruido en la Guerra de la Independencia y numerosas casas-cueva habita – das. A la izquierda de la carretera que comunica Fuentidueña con Villamanrique, se encuentra Buenamesón, donde el río se ensancha sorpresivamente y emboscados en la chopera, se avistan una iglesia del siglo XVI y un palacete neoclásico del XVIII.

Desde allí, la ruta fluye hasta su desenlace en Aranjuez. A finales de verano, la llamada Fiesta de los Gancheros reúne a

varios pueblos del Alto Tajo: Poveda de la Sierra, Peñalén, Zaorejas, Taravilla y Peralejos de las Truchas, para realizar un homenaje a los hombres y a las mujeres de esta zona y al río que les sirvió de sustento.

Una fiesta calificada de Interés Turístico Regional.

+INFO en:

http://www.parquenaturalaltotajo.es

http://es.wikipedia.org/wiki/El_rio_que_nos_lleva http://www.turismocastillalamanchacom/arte-cultura/fiestas/zaorejas/fiesta-de-losgancheros/

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.