Que vivan las mujeres

Luis M. González

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El día 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer. La ONU lo institucionalizó en 1975 como Día de la Mujer Trabajadora recordando la lucha de la mujer por su participación en la sociedad y en su desarrollo íntegro como persona.

En toda esta “historia inacabada” de logros de la mujer, dos momentos. Dos pasitos. Sólo dos momentos acaecidos en 1910.

El primero en la II conferencia Internacional de Mujeres Socialistas reunida en Copenhague. Se reiteró la demanda de sufragio universal para todas las mujeres. A propuesta de clara Zetkin se proclamó el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer para promover la igualdad de derechos, incluyendo el sufragio para las mujeres.

Sufragio universal para todas las mujeres. LIBERTAD para decidir. El primer paso para empoderar a la mujer de aquel momento y, como consecuencia, a la de ahora. Poder decidir la otorgó la capacidad de saltar hacia delante para formar parte activa del futuro. Salir o quedarse dentro; acertar o equivocarse. Aprender.

El segundo pasito, en España y también en 1910. El 8 de marzo se aprueba una real orden que autoriza “por igual la matrícula de alumnos y alumnas” poco después de que Emilia Pardo Bazán fuera nombrada consejera de Instrucción Pública. Desde ese día la mujer pudo acceder a la Enseñanza Superior en igualdad de condiciones que el hombre. curiosamente a finales del siglo XIX ya había mujeres en las universidades. No estaba prohibido, pero nadie había pensado que una mujer quisiera estudiar y, mucho menos, que lo necesitara para ser una buena madre y esposa.

Acceder a las universidades. La posibilidad de SABER, el primer paso para avanzar a saltos. Dos pasitos conquistados a fuerza de querer, de empeñarse en ser y en vivir.

Enhorabuena mujeres luchadoras capaces de poner en marcha cada día el engranaje de esta sociedad tan complicada en la que os ha tocado vivir.

Enhorabuena mujeres luchadoras primero, por no dejar de ser mujeres. Por dar a luz a nuestros hijos, por cuidarlos con la esperanza de que sean motores de una sociedad más justa e igualitaria; por acompañarlos.

Y en el tiempo que os queda, enhorabuena por pintar de ternura la dureza de los golpes de la vida. Enhorabuena por endulzar los sinsabores, por acariciar los días y las noches frías; enhorabuena por susurrar al oído palabras de consuelo. Por saber luchar, por no rendiros, por conquistar, por cuidar de todo y de todos.

Enhorabuena por saber hacerlo.

Enhorabuena y GRAcIAS también, por cuidar de nosotros.

Felicidades Mujeres,… hoy y siempre.

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