El olivo de medio millón de euros

Fuente: El Mundo - Luis N. Angel V

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Pasea Luis González con el gesto torcido por una de sus fincas de olivos de Villarejo de Salvanés. Como agricultor experimentado, más de 20 años en el negocio, había visto de todo hasta que el pasado 10 de abril le llamaron para darle una noticia que nunca se habría imaginado. Uno de sus 1.500 olivos, un ejemplar de entre ocho y diez años, tiene la Xylella fastidiosa, una bacteria responsable de arrasar millones de ejemplares en Italia en una superficie de más de 230.000 hectáreas. «Me toca todo lo malo», se lamenta González. «Hace un tiempo me robaron un tractor nuevo», explica.

Ya en septiembre no le gustó el cariz que estaba tomando ese olivo y llamó a la Cooperativa Aceitera Recespaña, con la que trabaja, para informarles de que veía algo raro. En un primer momento, pensó que se debía a los pesticidas que usaba un vecino en su explotación de cereal. Las hojas se iban secando y, aun podándola, la planta no regeneraba. Vino un técnico del Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (Imidra) para llevarse una muestra. Le hicieron las pruebas de las enfermedades más comunes de la Comunidad de Madrid y dio negativo en todas hasta que, por descarte y mucho tiempo después, llegaron a la Xylella fastidiosa. Hace unos días el Laboratorio Nacional de Referencia confirmaba el peor diagnóstico.

La Comunidad de Madrid ha aprobado un Plan de Contingencia para atajar la plaga, dotado con dos millones de euros, por el procedimiento de emergencia. El ente público ha contratado a la empresa Tragsa, la misma que había actuado en Mallorca y Alicante, los dos puntos en España donde se detectó la Xylella fastidiosa con anterioridad, para realizar el muestreo y el tratamiento fitosanitario de la zona afectada. Se calcula que la limpieza del radio de influencia del olivo, que el protocolo extiende a 100 metros por la capacidad de desplazamiento de los insectos responsables de propagarla, supondrá 520.000 euros.

Por lo pronto, la primera acción será «astillar y eliminar todo árbol en esos 100 metros a la redonda del olivo infectado», según reza el Plan de Contingencia. Se hará o por incineración o se dejará luego el material astillado para que se convierta en compost para el terreno. También, con los fondos aprobados, se ampliarán las instalaciones del Laboratorio del Imidra así como la contratación de personal para analizar el aluvión de muestras que llegará de la zona potencialmente peligrosa.

Charlaba Luis González con los técnicos de Tragsa, que aquella mañana estaban revisando todos los árboles próximos al olivo afectado, y les preguntaba cómo era posible que hubiera llegado la Xylella a su olivo. Ellos se encogían de hombros. La hipótesis más plausible la comentaba con EL MUNDO, Alejandro Benito, del Departamento de Investigación Aplicada y Extensión Agraria de la Comunidad de Madrid. «Lo más probable es que viniera infectada ya del vivero donde se adquirió, las plantas con Xylella pueden permanecer asintomáticas años», comentaba el técnico.

Luis González sí conocía la Xylella fastidiosa. Había estado curioseando en Facebook cuando se detectó la plaga en el sur de Italia en 2013. Quien ha tenido que sondear ahora en internet para conocer esta bacteria ha sido el alcalde de Villarejo, Marco Antonio Ayuso. «Estaba en Madrid y, cuando me comunicaron la noticia, aproveché para curiosear qué era durante la comida», comenta el regidor. Villarejo de Salvanés está en la principal área productora de aceite de la Comunidad de Madrid. La Cooperativa Recespaña, con la que trabaja González y situada en el municipio, produce el 40% del aceite de toda la región. «Es muy mala suerte», asegura el regidor, que teme que esto afecte a uno de los pilares económicos que sustentan su municipio.

Mala suerte o no, la Comunidad de Madrid no quiere que se genere alarma por la llegada de la bacteria a nuestro territorio. No le gusta a Alejandro Benito el famoso apodo de ébola del olivo porque es «confuso» y produce «pánico».

Hay que recordar que la Xylella fastidiosa es inocua en humanos y animales. «En Estados Unidos es una enfermedad endémica desde hace muchos años», explica Benito, que revela que con «un buen abono y riego es posible convivir con ella». Lo que sí es complicado es atajarla, tanto que Benito ya da por hecho que hay muchas probabilidades de que se extienda. «La experiencia nos dice que no se queda en un solo foco y aquí todo apunta a que será más de lo mismo», comenta. En Baleares ha afectado a un millón de árboles y en Alicante, primer foco en la Península Ibérica, a una superficie de más de 1.000 hectáreas.

A Luis González no le preocupa que la Comunidad de Madrid le tale todos los olivos que rodean al que le han detectado Xylella fastidiosa ni que la indemnización por ello tarde en llegar, ya que «afortunadamente, aunque no quiero perder dinero, no lo necesito con urgencia», explica a EL MUNDO poco después de visitar la zona cero. Lo que verdaderamente le mantiene compungido es que «esto sea el principio de un problema para Madrid», sentencia.

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