El pueblo que olvida su historia

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Pedro A. Mora

El pueblo que olvida su historia, está condenado a repetirla… Eso se dice vulgarmente para recordar hechos deleznables, negativos,… Sobre todo acciones políticas contra eso, contra el pueblo, que no se quiere que vuelvan a repetir. Pero indiscutiblemente, también se puede dar la vuelta en positivo y adecuarlo a hechos históricos… EL PUEBLO NO DEBE OLVIDAR HECHOS POSITIVOS DE SU HISTORIA… PARA PODER REPETIRLOS.

El próximo día 3 de Abril se cumplen cuarenta años de las Elecciones Municipales para elegir los Ayuntamientos Democráticos, aquellos que dibujaba José Ramón (cada uno recuerda los suyos) llenos de colores bajo un sol resplandeciente, rojo, azul, verde esperanza, naturaleza, viviendas, colegios e institutos, clínicas, casas de cultura, parques, carreteras, plazas y calles, llenas de gente sonriendo, niños jugando, casas consistoriales abiertos a los ciudadanos y ciudadanas…carteles con el lema “Por un Ayuntamiento Democrático… Por el cambio…

Y el cambio llegó, claro está porque los ciudadanos y ciudadanas quisieron, y votando democráticamente. Antes se había votado también mayoritariamente el Sí a la constitución Española, que también ha cumplido cuatro décadas.

Las Elecciones se celebraron en toda España con una gran participación y no menos en Fuentidueña. Aquel hecho fue una fiesta. Es verdad que llena de recuerdos, con ciertos temores pero con alegría de saber que tu voto decidía el futuro del Municipio, que en la gestión municipal, estarían los representantes que llevarían a cabo los proyectos de los programas propuestos por los ciudadanos en los programas electorales. Allí estarían los verdaderos representantes a los que pedir cuentas sobre las necesidades más acuciantes, más necesarias de los vecinos.

En aquel 1979 Fuentidueña tenía unos servicios deficientes, mínimos en infraestructuras agua, alumbrado, saneamiento, pavimentación, sobre todo en los barrios de la periferia. Los colegios estaban saturados, no existía casa de cultura, ni centro de mayores, ni instalaciones deportivas, un deficiente consultorio médico, las fiestas muy rudimentarias, toros, banda de música, pólvora y cuatro juegos a parte de los actos religiosos organizados por la Hermandad de Alarilla, las verbenas no existían, solo bailes privados donde se elegía a las Mises.

Es verdad que poco podían hacer con el presupuesto de que disponían: tres millones trescientas mil (19.800 Euros) con una plantilla mínima, secretario, administrativo y alguacil encargado de aguas,… La recogida de basura se realizaba con un carro y una mula mediante contrata anual, los vecinos colaboraban con prestaciones de obradas por varones de cada familia con trabajo de dos días o el pago de dos jornales al sueldo base, más los ingresos por licencias de obras, ocupación de la vía publica, metros de acanales, o los ingresos “míseros” de la aportación del Estado y de la Diputación Provincial. con la Democracia llegaron otros planteamientos del Estado. Primero con el nuevo aire de las Diputaciones hacia los Municipios y más tarde las comunidades Autónomas, para dotar a las poblaciones de aquellos servicios básicos más necesarios. Desde ese puesto de salida, estaba aquello que se dice vulgarmente “M…el ultimo”. Estaba en moverte para plantear las necesidades a los responsables como gobernador, diputados y aquellas entidades que ofrecían posibilidades de llevar a efecto unas inversiones para llevar a cabo los servicios adecuados…

En aquella primera legislatura se intentaba llevar a cabo desde la inexperiencia en la gestión municipal lo demandado de tantos y tantos años de “penurias” en la falta de aquellos servicios mínimos tan necesarios y deseados.

Y esta gestión se realizaba desde la dedicación extra después del trabajo de cada uno de los responsables, alcalde y concejales, del equipo de gobierno en aquel entonces sin retribución alguna, unos primeros años difíciles pero muy reconfortables. En aquellos primeros años la oposición fue benévola, fue poner piedra sobre piedra de obras necesarias de las que debemos sentimos orgullosos, sobre todo fue aquel un tiempo anhelado, de LIBERTAD, de PARTICIPACIÓN, de DEMOCRACIA inolvidable.

Pues eso, que como parte del Pueblo que somos, “No olvidemos la Historia Positiva” y vayamos a votar tanto el día 28 en las Elecciones Generales como el 26 de mayo a las Municipales, Autonómicas y Europeas.

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