Memoria

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Eusebio Morales

La ley que fue aprobada por el Congreso de los Diputados, acertadamente, fue una iniciativa dirigida y promovida para el recuerdo de lo sucedido en el País, para así poner nombre, apellidos y culpables a los miles de desaparecidos durante y después de nuestra Guerra civil. Ésta no se promovió para abrir heridas, si no para comenzar a cerrar las miles de heridas que durante la Dictadura establecida se han mantenido abiertas. Aunque hay quien opina no ser necesaria, casi siempre esta opinión viene de los partidos de la derecha al considerarse herederos del franquismo y cualquier iniciativa a favor de la verdad, suele tomarse como una ofensa a ellos mismos.

La historia de un País, se escribe con sus recuerdos y su memoria, la cual no se debería perder en honor a aquellas personas y familias que sufrieron la represión de una Dictadura, la cual una vez terminada la contienda civil, se dedicó a realizar obras faraónicas, con una mano de obra barata formada por presos políticos.

Una de estas obras fue la construcción de la línea del ferrocarril Madrid–Burgos, realizando algunos túneles horadando la sierra norte de Madrid, entre los años 1944–1952. A lo largo de esta infraestructura existían unos destacamentos para albergar a los presos políticos, permitiendo en la mayoría de los casos el agrupamiento de muchas familias, estableciéndose en pequeñas viviendas realizándose con las mismas piedras de la zona y procedentes de las obras. Se conocían popularmente como “chabolas”. Durante los años que el destacamento penal estuvo activo (hoy siguen estando las huellas de esas edificaciones) estos presos políticos se acogían al Patronato para la Redención de Penas. Éste fue creado para la reducción de sus condenas de cárcel y los presos recibían una remuneración establecida para sus trabajos. Era un jornal base equivalente al jornal medio de un bracero de la localidad donde se encontraba el destacamento penal. La cuantía establecida por el Patronato para el subsidio de la familia era de dos pesetas diarias, y una más por cada hijo menor de catorce años. Al recluso se le entregaba un plus de sobrealimentación o mejora del rancho de cincuenta céntimos diarios.

Otra de las recompensas establecidas, según el rendimiento del trabajo si éste se realizaba por encima de lo normal, era que se reducía la pena porcada día de trabajo en tres, cuatro o seis según fuera el caso.

A los presos que trabajaban en los trabajos de perforación de las montañas para la construcción de los túneles se les trataba como esclavos por el régimen establecido. Gracias a la historia y escritos del momento se sabe de una frase atribuida a un jefe de uno de los destacamentos franquista “de estos cuerpos sacaré buenos látigos“.

En 1969 Francisco Franco dicto el Decreto Ley 10/1969 por el cual prescribían todos los delitos cometidos antes del 1 de Abril de 1939, es decir el final de la Guerra civil. Dicho Decreto Ley fue dictado a los treinta años de acabada la Guerra. Algo tarde para aquellos que sufrieron su reprensión.

Es por lo que algunos partidos solo piensan en la derogación de esta Ley, aunque aquellos que sufrieron represión tanto en las personas como en las familias, siempre existirán esos recuerdos de represión vividos y sufridos.

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