Respiración bioenergética

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T. de Blas

Todo es energía, en esto coinciden tanto los místicos como los físicos más modernos. Más allá de las apariencias, todo el Universo es un gigantesco océano de energía. Y por supuesto también lo es nuestro cuerpo. Ancestrales sistemas de curación, como la medicina china, conciben entonces a toda enfermedad como un disturbio en el campo energético. La nueva corriente de la Psicología Energética afirma que todo disturbio emocional es una alteración en el campo de energías humano.

¿Cuál es entonces la forma más rápida y eficiente de volver a armonizar nuestro campo energético? La respuesta es clara: Nuestra respiración. Esta energía universal ha recibido diferentes nombres a lo largo de la historia de la humanidad: Prana en la India, chi en china, Ki en Japón, Lung en el Tibet. Y la manera de captarla y expandirla para armonizar nuestro cuerpo y mente han sido los ejercicios respiratorios sumamente efectivos a la hora de devolver la salud a nuestro cuerpo y mente.

Purificar nuestro cuerpo de toxinas – Remover el estrés y las emociones negativas que crean enfermedades sicosomáticas – Revitalizar nuestro sistema respiratorio

– Mejorar nuestra circulación y tensión arterial

-Potenciar nuestro cerebro

– Fortalecer el sistema inmunológico

– Liberar el enojo que daña nuestro cuerpo y mente.

Aunque parezca extraño, desde el punto de vista fisiológico el 70% de las toxinas de nuestro cuerpo se eliminan a través de la respiración. Por lo tanto, una respiración superficial deja una enorme cantidad de residuos en nuestro organismo que con el tiempo lo van debilitando, envejeciendo y abren las puertas a todo tipo de enfermedades.

Por otra parte, un bajo aporte de oxígeno en nuestra sangre tiende a desequilibrar nuestro sistema nervioso. Si prestan atención verán que en los momentos de tranquilidad predomina una respiración lenta y profunda.

La mayoría de las personas usan sólo el 10% de su capacidad pulmonar, lo cual explica su frágil salud y la tendencia hacia el estrés. Por suerte la práctica de respiración bioenergética nos aporta un ejercicio respiratorio fenomenal, que es a la vez sencillo y poderoso para corregir este problema.

Cómo realizar la respiración bioenergética:

– Adopta una posición cómoda para que tu respiración sea lo más completa posible. Si es necesario cambia tu ropa por una más cómoda.

– Necesitamos Aire Puro. Es ideal hacerla al aire libre o al menos frente a una ventana abierta.

– Cerramos los ojos y enfocamos nuestra consciencia en el ritmo respiratorio. Sencillamente lo sentimos.

– Comenzamos a ajustarlo. Inhalamos por la nariz en forma suave, tranquila y bien profunda. Exhalamos por la boca ligeramente entreabierta (como si estuviéramos fumando en pipa) también en forma tranquila, vaciando totalmente los pulmones.

– Intentamos hacer nuestra respiración cada vez más lenta y profunda.

– Al inhalar imaginamos que estamos inhalando luz, energía pura que veremos expandiéndose por todo el cuerpo. Al exhalar, veremos que estamos exhalando todo lo negativo, en forma de nube gris.

– Si tenemos algún problema de salud o emocional, entonces enfocamos la respiración sobre la zona en cuestión dónde aparecen las sensaciones corporales desagradables. De ser posible deberíamos apoyar nuestras manos allí.

– Mantenemos nuestra respiración purificadora durante 5 a 15 minutos. Prueba esta respiración durante una semana una o dos veces al día y verás los cambios notables en el cuerpo y la mente que aparecerán en tu vida.

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