C.D. TAJO – C.D. CHELLE, un partido trascendental

0 128

Pedro Mora

El CDTAJO había sido Campeón de la Liga Comarcal por tercera vez, saliendo triunfante en aquellos trofeos a los que era invitado. Se había consolidado el equipo en todas las líneas, consiguiendo un buen conjunto ahora dirigido por Antonio Chelle. Mira por donde, uno de los días que se acercó por Entrevías para saludar a la familia, se pasó por al bar-restaurante que regentaban sus hermanos. Allí a todas horas había una permanente tertulia futbolística. No en balde patrocinaban, un equipo de fútbol que jugaba en la liga de Educación y Descanso con buenos resultados y donde Luis Chelle era jugador-entrenador.

– ¿Cómo vais?

– Nosotros bien, posiblemente Campeones de nuestro Grupo. ¿Y vosotros?, comentó Luis

– Pues nosotros ya somos Campeones del Trofeo Comarcal, contesto Antonio.

Y allí saltó el toma y daca de la rivalidad merengue- culé. Uno del Barca, los otros del Madrid, llegando hasta el pique como entrenadores.

– Nosotros tenemos mejor equipo, dice uno.

– Eso hay que verlo, dice el otro.

– Cuando quieras nos vernos las caras…

En ésto apareció el Sr. Sebastián, padre de ambos.

– Chorra, ¿qué discutís? Asignar día, campo y hora. El trofeo lo pone la casa, dijo.

Las espadas quedaron en alto. Día: Domingo 23 de mayo. Campo: “Las Eras” de Fuentidueña.

Corría el año 1971 y el Real Madrid había llegado a la final de la llamada Recopa de Europa, antes Copa de Ferias. Se jugó en Atenas el día 19 de mayo contra el Chelsea. Terminó con empate a uno, el gol del Madrid lo marco Zoco de cabeza. Agotado el tiempo de prórroga debía volverse a jugar otro partido. El segundo partido se jugó dos días después en el mismo estadio de Atenas. El partido lo perdió el Madrid por 2-1, gol de Fleitas. En aquel entonces jugaban Gento, Amancio, Pirri, Zoco, Velázquez, Grosso…

Antonio concentró a los jugadores en el reservado del Bar Zafra para dar las directrices y como era habitual, el sábado por la tarde.

– Ellos tienen un buen portero, buena defensa y traen un gran extremo que se llama Sito. Pero nosotros tenemos mejor conjunto. Jugaremos como siempre con el 4-3-3, les dijo ante la mirada atenta de jugadores y directivos. Esa sería la táctica indicada por el míster.

Y llego el día D, hora H. El Chelle llegó en autocar con su afición. Venían un poco exultantes. Traían el Trofeo y nada más bajar, ya dentro del bar de Pedro, uno de los visitantes dijo:

– Éste se vuelve pa´ Entrevias, creando cierto malestar entre los presentes.

– Los partidos hay que jugarlos en el campo para ganarlos, le contestó un aficionado.

El que lo dijo se disculpó y de ahí no pasó la cosa.

La expectación en la calle era magnífica, se vislumbraba un gran partido. El Tío Justo se había dado ya varias vueltas con su coche para la rifa del cordero y anunciando el partido por todo el pueblo.

Los jugadores nos reunimos en la casa del Presi, donde teníamos el vestuario que nos cuidaba Mari. Justo estaba nervioso. Como siempre de un lado para otro. Bajamos en grupo hasta el campo, las bandas estaban a rebosar y llena la “tribuna” de la portería norte. Esperamos para salir al campo los dos equipos, junto a Mariano que fue el árbitro. El público congregado hizo pasillo animando con aplausos, la afición estaba muy motivada. Los capitanes nos dimos la mano, se sorteó el campo y comenzó el partido. Fue un encuentro de mucha tensión, alguna jugada brillante de Sito, el extremo del equipo visitante al que José López Pontes realizó un férreo marcaje. Jugadas de conjunto de los locales iniciadas desde la defensa por Pío, Miguel Ángel, Guillermo y Pirri, que distribuían el Andaluz, el Gaita (Cháfer) y Manzano pasando por una banda y otra a Chóvil y P. Mora, siempre atento para rematar Aure. Los visitantes vallecanos pusieron muchas veces en apuros a la zaga pero Ángel defendió la portería con brillantez.

El primer gol fue obra del Sito, poniendo por delante al Chelle, seguidamente llegó el del empate, en una escapada del extremo izquierdo, paso a Aure que remató a la red, gol que protestaron los visitantes. El partido se desarrolló en un toma y daca frenético de buen fútbol. Los aficionados de un equipo y otro vibraban. Cuando faltaban unos quince minutos para el final llegó el gol de cabeza de Guillermo, a la salida de un córner. Reaccionaron los de Entrevías presionando a los locales. Casi ya sin tiempo Chóvil marco el 3 a 1, gol muy protestado. Aquello fue la locura. La “afición” invadió el campo y hubo unos minutos de confusión y el árbitro pitó el final con el consiguiente enfado de los vallecanos que se veían perjudicados. Después, como era habitual en aquellos tiempos, las buenas formas se demostraron tomando unas cañas y vino la reconciliación.

Esta es la historia de aquel “partido transcendental” donde el CD.TAJO ganó el trofeo al CD.CHELLE.

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio web usa cookies para mejorar tu experiencia. Asumiremos que está de acuerdo con esto, pero puede optar por no participar si lo desea. Aceptar Leer más