El Abrazo

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Mayca Margon

En cierta ocasión una buena amiga me dijo: “Deberían estar prohibidos los abrazos que duren menos de 20 segundos”.

Después, pasado un tiempo, en una de estas revistas de temas actuales, moda y desarrollo psicológico sanote, dirigidas mayormente al usuario o mejor dicho usuaria -en femenino-. leí un artículo sobre EL ABRAZO CONTEMPORÁNEO. Tiene tres componentes:

-Persona que abraza.

-Persona abrazada (en la mayoría estas dos partes son una sola).

-Brazos extendidos en cruz y abiertos totalmente.

Curvatura de los mismos con la intención de rodear, al contrario, amigo, conocido, familiar o lo que surja. Y un cuarto componente que es el tiempo. Es a elegir además de depender de cada abrazado y abrazador, abrazado y abrazado, abrazador y abrazador, no sé si me explico. Pues eso, que a la elección de cada cual lo que aguante, aunque lo ideal según el articulista no menos de 10 segundos de abrazada, que, de ser menos, es casi un menosprecio.

Personalmente, hecha la prueba conmigo misma, me parece abusivo 20 segundos, yo al menos no me he aguantado ese tiempo, que me daba por pensar en desviaciones variadas, y 10 segundos aún queriéndome mucho también se me ha hecho un poco largo. Pero si reconozco que si la persona a quien abrazo es de mi agrado, puede que se me haga corto.

Creo que mi amiga sin decir que afirmara ni desmintiera no sabe muy bien de lo que habla.

Pasemos a las formas.

El abrazo de palmaditas, ese en que les estás diciendo al otro con cada toquecito en la espalda “ala, ya, ya, no me aburras y déjame respirar”.

El abrazo de oso que te da tu abuelo mientras te dice que eres de lo mejorcito como nieto o nieta. Sirve también para las tías carnales que sacaron de la pila bautismal al sobrino o sobrina. Y como suele ser de mayor a pequeño, el que te da tu madre, o te daba a la salida del centro infantil, colegio, instituto y final de carrera si te dejas.

El abrazo al cogote cuando la otra persona que abrazas es más bajita y puedas dar dos vueltas, o que la bajita o bajito consigue acercarse al torso pero sin rodear la espalda del otro. Me imagino que será un poco humillante. Ahí lo dejo.

El abrazo entre iguales en tamaño, actividad y gustos, cordial y casi siempre agradable.

El abrazo enemigo, ese de si no puedes con tu enemigo únete a él, pero que se nota, vaya, que no es de verdad. El de ni dos segundos, vamos.

El abrazo amante, que se confunde entre vaivenes de brazos y movimientos de cabezas, en el que cualquier momento es bueno, en el que 20 segundos es MUY POCO TIEMPO, por favor.

El abrazo que no pides y te dan, el que se escapa y que das.

El abrazo reclamado a voz en grito sin emitir palabra. El que no quieres recibir jamás.

Abrazarnos más, mayor protección.

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