“Musilócovos” éxito basado en la fusión de arte, gastronomía y música en directo

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Por Mª Luz Domínguez

Qué difícil es definir el arte cuando viene producido por la explosión de los sentidos. Y es arduo de precisar porque no sabes por dónde empezar. Lo de “Musilócovos” es sofisticación en estado puro con una marcada base desde el arte, la gastronomía y  la música en directo, tan importante y tan poco valorada a veces. Por todo ello no me resulta fácil encontrar las palabras y el hilo narrativo para contar la experiencia que viví anoche en el evento. Un evento que, aunque cumplía, su tercera edición, aún no había tenido la ocasión de disfrutar.

¿Es posible mezclar cocina de fusión, música, poesía, exposición de cuadros y degustaciones gastronómicas y que todo ello tenga un resultado excepcional? Es solo posible si detrás hay un equipo de gente joven dispuesta a hacer las cosas muy bien. Este es el equipo del PECK del que solo puedo destacar su compromiso y su trabajo, porque esta Asociación sin ánimo de lucro, hace una organización de todos sus eventos musicales impecable, que por supuesto, no sería posible sin las firmas colaboradoras. Lo mismo puedo decir de los artistas que se subieron al escenario. La delicadeza de las interpretaciones fue una tónica constante. Sin olvidar el buen gusto de las versiones elegidas: variedad de formas y estilos, de épocas, de artistas…

Cuando cruzas el umbral de la Casa Rural del Tinao de la Petra entras directamente en un ambiente diferente, con aires a aquel “The Cotton Club” que Coppola creo para su película donde se combinaba el jazz de trompeta y piano y plasmaba ese Nueva York de negocios y gánsteres. La atención de todo el equipo Peck es muy buena pero el entorno no es menos. El patio de la Casa rural se transforma en un espacio acogedor para una gran velada. Y llega el primer encuentro con el arte con la exposición de Sofi y Adela, estudiantes de Bellas Artes de la UCLM. Sus obras lucen trazos de imaginación, de arte y de estilo.

El equipo del Peck te indica donde esta tu mesa. Las velas y las luces marcan ese modo alterno de una noche que no va a pasar inadvertida. Suena de música de ambiente hasta que abre el evento Andrea Valachi, el personaje representado de manera brillante por la versátil actriz Nerea Moreno. Retrocedemos en el tiempo y en el lugar. Viajamos al Ten´s Bar, al club de gánster Musilócovos de Norteamérica.

Describir cada una de las acciones y canciones que anoche los artistas realizaron podía ser interesante, pero en esta ocasión prefiero quedarme con momentos.

“Quiero verme desde tus ojos de capitán para poder combatir cualquier marea”, este es solo un verso de la delicada poesía que María del Olmo recitó para abrir la noche de actuaciones. Silencio profundo para escucharla transmitir sentimientos en cada uno de sus versos. La belleza de la palabra no necesita más aderezos. Fue María de la Cruz después que tras cantar varios temas quien recitó cantando el Romance de la Pena Negra de Federico García Lorca tan sentido como algunos versos que lo componen:

Pregunte por quien pregunte,
dime: ¿a ti qué se te importa?
Vengo a buscar lo que busco,
mi alegría y mi persona.

Y entre la música y la poesía la cocina de fusión. Un menú diseñado para la ocasión y realizado por Raúl Terrés, un profesional de la cocina que consiguió una explosión de sabores para el paladar sumando ese toque de excelencia a lo vivido con el entorno.

De un Raúl entre fogones,  a otro, en este caso Raúl del Saz. Voz potente que eligió entre las versiones que interpretó ese “Miedo” de MClan en la versión que Amaia Romero interpretó en la final de OT2017. He escuchado decenas de veces esta versión por otros motivos y nunca me canso pues es de tal sutileza que llegó a producir la propia emoción del artista,  Raúl, al final de su interpretación.

Y si de música seguimos hablando no podemos olvidar a Laura y Jesús Ruiz. “Pienso en ti”, “Mexicana hermosa” y “Con permiso, buenas tardes» esta última del chirigotero Martínez Ares cantó Laura ante un público que se fue viniendo arriba al escucharla. Suma y sigue de emociones.

El protagonista además de los artistas fue el piano. De él se acompañaron muchos de los que subieron al escenario. Sofi Fernández fue otra de las cantantes combinó su voz con el teclado. Entre sus versiones elegidas me quedó con una de Nina Simone, la artista que luchó por los derechos de los afroamericanos y que conoció bien los tugurios dando sus primeros pasos profesionales en locales de Atlantic City de donde no andarían muy lejos los gánsteres. Otra voz imponente fue la de Sara Pajares con otra versión que se ha convertido ya en un himno “Resistiré”, “un temazo” como ella misma definió por el que no pasa el tiempo.

Me dejo para el final a la “Banda del Piedras”. A Dani y a Alonso. Todas sus versiones ponen ese toque personal e independiente. Ese buen rollo ideal para un casi final de fiesta. Pero si versiones escuchamos y estilos diferentes no faltó tampoco el rap en la voz de Quique. Nivel de improvisación tan alto que simplemente lo mejor es no perdérselo.  

Estos párrafos son un cúmulo de algo que simplemente pasó anoche en el Musilócovos que no explica ni la mitad de lo que fue porque la explosión sensorial que produce solo se puede vivir desde dentro y la mejor manera de reconocerlo fueron los aplausos que recibieron de todos los que estaban allí.

Como dice el lema de la “Banda del Piedras”: “con buena música la vida se vive mucho mejor”.

 

 

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