La agonía de los cuarteles de la Guardia Civil en Madrid: solo 22 de 61 abren todo el día

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Fuente: David Fernández – El Confidencial

En Villalbilla, municipio madrileño de 13.400 vecinos, quieren tener un destacamento fijo de la Guardia Civil. El Ayuntamiento de esta localidad, al lado de Alcalá de Henares, pretende terminar un nuevo edificio a finales de 2020 y cederlo a la Benemérita tras el convenio que ha firmado con la Secretaría de Estado de Seguridad. Los habitantes de Villalbilla dependen del cuartel de Anchuelo, a 11 kilómetros, donde están destinados 13 agentes en unas instalaciones precarias y pequeñas. Si el proyecto de Villalbilla sale adelante, el puesto de Anchuelo (1.300 vecinos) cerraría.

También lo hará definitivamente el de Loeches (9.000 residentes), inoperativo desde hace un par de años por su mal estado y que no se volverá a abrir. Sus agentes fueron destinados al destacamento de Campo Real (6.000 vecinos). «El cuartel era de los años treinta, estaba muy mal», señala el alcalde, Fernando García, que se resigna a la pérdida. «Ha estado aquí siempre. Era importante para el pueblo. Más ahora que nuestra policía local se ha visto reducida de 14 a ocho agentes por traslados y jubilaciones». Quienes sí aspiran a disponer de su propio cuartel de la Guardia Civil son los 2.000 habitantes que residen en Villar del Olmo.

El Ayuntamiento ha presupuestado una partida económica para comprar unos terrenos donde levantar un nuevo acuartelamiento. «Estamos en la fase inicial, pero el pueblo quiere disponer del suelo necesario para poder tenerlo», señala un portavoz del consistorio. A pesar que no todavía no hay acuerdo con la Guardia Civil para que se instale definitivamente en la localidad. De los 178 municipios que hay en toda la Comunidad de Madrid (sin contar la capital), solo hay destacamentos de la Guardia Civil en 61, según datos facilitados por el ministerio del Interior.

Obviamente, las grandes localidades están protegidas por la Policía Nacional y lo que se conoce como España rural es competencia de la Benemérita. El problema es que de esos 61 cuarteles solo 22 están abiertos las 24 horas del día. Se trata de los 18 puestos catalogados como principales (dirigidos por un oficial y que cuentan con al menos 32 efectivos) y cuatro de los ordinarios, los más frecuentes, bajo el mando de un suboficial y cuya plantilla varía. El resto, 39, abren por la mañana y tarde o solo por la tarde.

La cuestión no es baladí. Muchas localidades quieren contar con su propio cuartel mientras la política del Ministerio del Interior se enfoca en un sentido bien diferente, que conlleva una redefinición de instalaciones y efectivos: el despliegue de sus cuarteles construyendo edificios más grandes en los que haya más agentes que puedan atender a toda una comarca. Es decir, menos puestos pequeños, concentrados estos en otros más grandes que abarquen más territorio. «Este es un tema que siempre ha preocupado a los ayuntamientos», explica José Manuel Rodríguez Uribes, exdelegado del Gobierno en Madrid y hoy diputado del PSOE en la Asamblea.

Rodríguez Uribes señala que el debate es interesante, porque tener más cuarteles abiertos no supone mayor seguridad, «ya que los expertos de la Guardia Civil siempre defienden que tener más destacamentos conlleva más personal en ellos y por tanto menos en las calles en labores de seguridad ciudadana». La clave, explican desde AUGC Madrid, es la plantilla, independientemente de cómo se distribuye. «Nosotros apostamos por una reorganización de unidades, con puestos con más personal y capacidad para sacar más patrullas y horario de atención 24 horas. Es fundamental que se acometan esos cambios lo antes posible, en coordinación con los ayuntamientos, señala David Casares, portavoz de AUGC Madrid.

Los últimos datos oficiales revelan que en 2018 había 6.533 agentes de la Guardia Civil en toda la Comunidad de Madrid (375 menos que en 2011). La gran mayoría, destinados en unidades centrales y servicios especiales, no en la seguridad de los pueblos. «En seguridad ciudadana, hay casi un 15% de puestos sin cubrir y al final hay muchas unidades con muy pocos agentes», señalan desde AUGC. Por ejemplo, en Lozoyuela hay nueve, ocho en Perales de Tajuña, nueve en Fuentidueña del Tajo y Estremera, 12 en Carabaña, 13 en Becerril de la Sierra. La Asociación de Suboficiales de la Guardia Civil (ASES GC) ha diseñado un plan para incrementar la seguridad en zonas rurales sin necesidad de abrir nuevos cuarteles.

Todo pasa en primer lugar por incrementar la plantilla en toda España en 5.000 nuevos efectivos. Y una vez que haya más plantilla, reorganizar los puestos ordinarios. Según esta asociación, hay en España 219 puestos principales, 1.681 ordinarios y 67 puestos auxiliares. El objetivo es recalificar los destacamentos ordinarios, catalogados en A, B y C (compuestos por un mínimo de siete, 11 y 15 agentes respectivamente). La propuesta exige calificar todos los puestos A en B, para subir el listón mínimo de efectivos de siete a 11.

El tema de los horarios también es un debate latente. Que un cuartel no esté abierto las 24 horas no quiere decir que los agentes destinados en esos puestos no estén trabajando de noche. «Yo prefiero estar de patrulla de noche, prestando un servicio real, que tener que estar de guardia en el cuartel porque hay que estar abiertos toda la noche. Si hay algún problema, los vecinos llaman al 062″, explica un agente destinado en un puesto ordinario del oeste de la región. «Los delincuentes prefieren que haya muchos cuarteles abiertos, porque eso quita agentes de las calles».

La Guardia Civil asegura que mantiene un despliegue equilibrado en todo territorio, de manera análoga a otros servicios de las administraciones públicas. Obviamente, no todos los cuarteles mantienen una apertura y atención al ciudadano durante las 24 horas los siete días de la semana, ya que la atención telefónica a través del número 062 es el vínculo directo entre el ciudadano y la Guardia Civil, «con capacidad de proporcionar una respuesta permanente e inmediata«. Otro dato importante es que 30 de los 61 puestos que hay en Madrid tienen más de 50 años de edad, reflejando otro problema. No solo es el horario de funcionamiento, también el deterioro de los puestos.

Otro dato importante es que 30 de los 61 puestos que hay en Madrid tienen más de 50 años de edad

En una respuesta parlamentaria, el Gobierno señalaba que «se pueden considerar en mal estado de conservación» los siguientes cuarteles: Aldea del Fresno, Algete, Anchuelo, Arganda del Rey, Brunete, Carabaña, Cercedilla, Chinchón, Colmenar de Oreja, Colmenar Viejo, El Molar, Estremera, Getafe, Loeches, Meco, Navalcarnero, San Martín de Valdeiglesias, San Martín de la Vega, Torrejón de Ardoz, Valdetorres del Jarama y Villamanta. «No solo es el estado estructural del edificio. Muchas veces no hay dinero ni para comprar folios y las sillas nos las regalan empresas del municipio», explica otro veterano agente destinado en la sierra norte.

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