Tiempo de celebraciones y de agradecer

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Luis M. González

Fuentidueña celebra en estos meses los 35 años del Club Piragüismo El Tajo y los 25 años, que son 40, de la Biblioteca Municipal. Las dos onomásticas muestran sus andaduras con fotografías expuestas en la Biblioteca durante estos días. A estas celebraciones podríamos añadir la de los 50 del Club de fútbol y la de la Plaza de Toros, que lleva instalada de forma permanente 36 años en el solar de la calle que se bautizó posteriormente como Avda. de los Toreros. Seguro que también tendrán su exposición en meses venideros.

Acostumbrados a ver cada primavera-verano los barcos por el río puede que caigamos en la tentación de pensar que siempre han estado ahí. No, no han estado siempre ahí.

La idea surgió y el trabajo de un grupito de fuentidueñeros dio su fruto no sin ayuda de las instituciones. El esfuerzo y la constancia lo han mantenido vivo durante todos estos años. Y como en cada vida, hay años mejores y años peores. Por el camino aparecieron Ascensos, encuentros, competiciones,… hermanamientos, viajes a Asturias para disfrutar del «ambiente Sella» y muchos otros recorriendo la geografía de la Península. «En la actualidad el Club no pasa por sus mejores momentos», me decía el Presidente Dioni hace unas semanas. «Pero permanece, que es lo importante», añadía.

Algunos de estos eventos deportivos se han quedado en el camino grabados en la memoria y retratados para siempre en las fotos que se cuelgan en la exposición que los responsables del Club han preparado. Merece la pena visitarla para echar de menos hitos del calendario de los fuentidueñeros y del pueblo, acontecimientos deportivos únicos en la comarca. Un buen momento para presumir de tener río, como se hacía en cada uno de esos encuentros. Quizás lo mejor, la ilusión y el disfrute. Y por supuesto la satisfacción de tener a la fuentidueñera Carolina Masagués entre las grandes de este deporte.

Y la Biblioteca, acostumbrados a tenerla, quizás también caigamos en la tentación de pensar que siempre ha estado ahí. No. Hubo un tiempo en el que los libros solo se encontraban en casas adineradas y en el que no todos los vecinos tenían facilidad para seguir los renglones; un tiempo en el que las necesidades del trabajo en el campo hacían que algunas clases tuvieran pupitres vacíos en el colegio.

Hace 40 años que se abrió por primera vez la sala destinada a Biblioteca Municipal de Fuentidueña. Pocos medios y mucha ilusión. La idea surgió y la propuesta consiguió la voluntariedad de un grupito de fuentidueñeros. Fueron primeros y difíciles pasos. El esfuerzo y la constancia han ido dando otros más firmes y han mantenido ese espacio vivo durante todos estos años. Los últimos 25, en lugares y con personal más propio dan fe de ello. En este momento de celebración sería injusto no reconocer el trabajo de los primeros piragüistas de Fuentidueña o de los que entonces hicieron posible que Fuentidueña tuviese un espacio de lectura. Porque todo tiene un comienzo y detrás unas personas cargadas de ilusión. Para todo es necesario un trabajo.

Y para poder celebrar, se necesita la constancia que carga de sentido, que deja huella y poso de aquello que un día empezó.

Gracias a todos los que comenzaron con estas iniciativas y a los encargados de mantenerlas vivas.

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