Venceréis pero no convenceréis

0 37

Pedro A. Mora

Estos días se ha estrenado la película de Amenábar titulada “Mientras dure la guerra” basada en la Guerra Civil pero fundamentalmente en la vida de Miguel de Unamuno y el hecho histórico que se dio el 12 de octubre de 1936 en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca, con motivo de la celebración del Día de la Raza.

Comienza la cinta con la declaración, voz en grito, del estado de guerra en Salamanca “…y con la ayuda de Dios en toda España”, manifiesta un militar apoyado por un grupo de soldados armados con ametralladoras. Unamuno el mejor escritor de España, dice una voz en of, el manifiesta por teléfono, “Yo no he traicionado a la Republica…”

En aquel entonces Miguel de Unamuno es rector de la Universidad de Salamanca que vive una vida contradictoria en el seno de su familia con sus hijas y nieto, con sus amigos en la tertulia del café y en los paseos urbanos y por el campo. El escritor ha apoyado el golpe militar de Franco con un manifiesto y una aportación económica (5000 pesetas). Los más próximos compañeros docentes y el cura anglicano Atilano Coco no entienden su actitud. A pesar de todo, Unamuno que es viudo vive aparentemente feliz en sus recuerdos de juventud junto a su mujer-madre como así la define, practicando la papiroflexia haciéndole figuras de papel a su nieto, que dada la situación de contradicción e incertidumbre que vive, le dice “Yo si te entiendo abuelo”.

Franco ha instalado su cuartel general en Salamanca, la Junta de Defensa le nombra Generalísimo del Ejercito y Jefe del Estado. Los falangistas, moros y civiles hacen de las suyas. Aparecen muertos en las cunetas, detienen al cura Atilano, a su amigo Filiberto y al alcalde; a sus amigos de tertulia del café Novelty por el solo hecho de pensar distinto. Aquello ya no le gusta y decide solicitar una entrevista con Franco para pedir indulgencia para sus amigos, recibe el no por respuesta y son fusilados sin juicio previo. Unamuno se hunde en la desesperación y mucho más cuando las mujeres de sus amigos le han pedido una ayuda que no les puede dar.

Es el 12 de octubre y se celebra el Día de la Raza y en la Universidad el acto de apertura del curso académico. En un principio, él como rector, asistía como presentador de los intervinientes y no pensaba intervenir. La mesa la presidia Carmen Polo de Franco, admiradora de Unamuno, el obispo Pla, interviniendo entre otros el catedrático Francisco Maldonado y José María Pemán, que ensalzaron la figura de Franco y el Movimiento Nacional cargando contra los vascos y catalanes y contra todo lo que fuera contrario al régimen. Unamuno fue tomando nota de lo que manifestaban y terminó tomando la palabra.

“Ya me conocéis y sabéis que no soy capaz de permanecer en silencio ante lo que se ha dicho. Callar, a veces, significa asentir y puede ser interpretado como aquiescencia…No quería hablar pero se me ha tirado de la lengua. Se ha hablado de la guerra en defensa de la civilización cristiana y ésta la nuestra es una guerra incivil… Se ha hablado de vascos y catalanes…”

No le dejaron terminar formándose una gran algarabía entre los asistentes legionarios, militares y civiles adictos al régimen. Saltó Millán-Astray con gritos de exaltación patriótica y soflamas contra la inteligencia y a favor de la muerte,

”Muera la Inteligencia” “Viva la Muerte”. El rector le contestó con las famosas palabras “Vencer no es convencer o venceréis pero no convenceréis por que vencer es persuadir”. Ante tal alboroto se dio por terminado el acto saliendo Unamuno del paraninfo entre abucheos e insultos protegido por Carmen Polo que le ofreció el brazo. Montaron en el coche oficial y le llevó hasta su domicilio.

Miguel de Unamuno ya se había arrepentido de su apoyo a la rebelión y los últimos días de su vida los paso en su domicilio en un estado de resignada desolación, desesperación y soledad.

La película cuenta un hecho histórico; es dura pero merece la pena verla. Su título tiene un mensaje subliminal. Esperemos que las nuevas generaciones desechen las reminiscencias de aquellas rencillas que tanto dolor causaron y cada uno defienda sus principios democráticamente en pos de la igualdad, la justicia, la libertad y la paz con respeto mutuo.

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio web usa cookies para mejorar tu experiencia. Asumiremos que está de acuerdo con esto, pero puede optar por no participar si lo desea. Aceptar Leer más