Abelardo Lafuente, un arquitecto fuentidueñero en Shangai

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Nacho Mora comparte hoy con nosotros esta información, la de un fuentidueñero arquitecto en Shangai. Aqui va su interesante biografia.

Abelardo Lafuente García-Rojo

Autor: Álvaro Leonardo Pérez

Nacido en Fuentidueña de Tajo (Madrid) el 30 de Abril de 1871, fue el mayor de cinco hermanos nacidos en diferentes ciudades de España. Lafuente vive su infancia entre Madrid y Manila, bajo una fuerte influencia de un padre, también Abelardo y no menos audaz que su primogénito. En pos de su realización personal y crecimiento profesional, y siendo funcionario en España, Lafuente padre pide el traslado profesional a Filipinas, teniendo en ese momento otros tres hijos además de Abelardo, que contaba con doce años. En plena adolescencia, se le manda a España a estudiar, donde se formará en rama técnica y donde probablemente comienza su interés por la construcción, y, más tarde, a hacer el servicio militar. A pesar de la distancia, Lafuente hijo se verá notablemente influenciado por la prolífica carrera de su padre en Manila.

Abelardo Lafuente Almeda (Málaga 1848-Manila 1900) había abandonado España en 1883 cuando ejercía de Ingeniero 4º de Montes. En Manila, acabó ocupando el cargo de ayudante del Arquitecto Municipal de Manila, Juan José Hervás y Arizmendi (1851-1912), entre 1892 y 1896, año en el que se convierte en Arquitecto Municipal Interino, hasta 1898. A pesar del fin de la colonia española en ese mismo año, Lafuente Almeda continuó trabajando hasta 1900, año en que fallece en la casa construida por él mismo en el Distrito de Santa Cruz.

Por su parte, y tras casarse en Madrid en 1894, Abelardo Lafuente García-Rojo empieza a trabajar para la empresa de ferrocarriles nacional MZA. A los pocos años, y como ya hiciera su padre una década antes, decide mudarse a Manila en 1898, pese a dejar temporalmente en Madrid a su esposa y dos hijos, Gloria y Enrique Lafuente Ferrari (1898-1985). Es más que probable que debido a su notable interés por la arquitectura y el arte, e influenciado por sus viajes y los de su padre, Lafuente siguiese aprendiendo el oficio en el convulso 1898 manileño. En dos años de intenso aprendizaje y conocimiento del terreno junto a su padre, Abelardo Lafuente se establece en Filipinas y consigue un merecido reconocimiento entre la abundante comunidad española.

Aún así, decidió marchar a Shanghai, con un viaje previo por algunos países vecinos y una visita a Europa que incluye Madrid, donde se reencuentra con su familia y, a buen seguro, tomó nota de la ortodoxia predominante de la Escuela de Madrid en las notables obras de Velázquez Bosco o Juan de Villanueva, entre otros. Realizó el viaje de Madrid a Shanghai en tren, a través al menos de otros cinco países europeos en los que absorbió los estilos arquitectónicos y costumbres constructivas dominantes en ese momento y que trasladaría a sus futuros clientes en una Shanghai multicultural y boyante a todos los niveles.

En Shanghai y al albur de la facilidad y libertad con la que se movían e invertían los extranjeros en una de las ciudades más extravagantes y opulentas del mundo en esos años, supo salir adelante, no sin grandes dificultades iniciales, y tener éxito como ningún otro arquitecto español.

Su figura triunfadora es solo comparable a la de su mecenas, socio y amigo, Antonio Ramos Espejo (Alhama de Granada 1878-Madrid 1944). Dicho binomio es fundamental para entender el éxito de ambos: personajes hechos a sí mismos, que se habían conocido en Filipinas, y que por sus profesiones (ambas adoptivas) se apoyaron el uno en el otro para progresar. Ramos llegó a ser el “Rey del Cine” en China, poseyendo hasta siete salas de cine entre Shanghai y ciudades cercanas, y algunos de esos edificios los encarga a su amigo madrileño, que hace al menos dos de esos cines, siendo su sala más importante y conocida el Cine Olympic (1914) (posterior Cine Embassy). Juntos emprendieron también la construcción de edificios de apartamentos con capital del del granadino y proyecto del madrileño, e incluso crearon un Club Social y una empresa de exportación-importación de vehículos a motor.

Junto a otros españoles, como el sefardita nacionalizado Albert Cohen, que le abre las puertas de la comunidad judía de la ciudad, Lafuente realiza proyectos de uso comercial e industrial, entre los que destacan tres garajes para Cohen, el más significativo de los cuales fue el Star Garage (1915) en Bubbling Well Road. Además, construyó su primera villa española en hormigón armado y estilo neo-árabe español para un tal Mr. French (1915).

Su perspicaz visión del negocio arquitectónico le llevó a asociarse, tras unos años de despegue en soledad, con el arquitecto norteamericano G. O. Wootten (1916-1919), lo que le permitió participar en, y ganar, concursos arquitectónicos organizados por instituciones norteamericanas, así como realizar proyectos para clientes de esa comunidad de tipo residencial, industrial y comercial. Los clubes sociales Americano (1918) y Judío (1919) son ejemplos de ello.

En esa época inició su colaboración con la empresa hotelera más importante de Asia, The Hong Kong and Shanghai Hotels (HSH), para la que realizó la casi todos los espacios interiores de hoteles de Shanghai, Hong Kong y Cantón (Shamen). La relación profesional con Wootten continuó siendo fructífera incluso cuando ambos dejaron de ser socios y el Lafuente mantuvo el estudio a solas (1919-1924). A pesar de la separación, aún mantuvo a la empresa HSH como cliente durante una década, entre 1916 y 1926. De ese período son dos de las salas de baile más notables de su carrera, la del Astor House, que reformó en dos ocasiones (1817 y 1823) y la del Hotel Majestic en 1924, donde celebró su boda Chiang Kai-shek.

El lustro 1919-1924, en el que Abelardo Lafuente sacó adelante el estudio a solas, fue la época más notable en su carrera, en la que desarrolló ejemplos del estilo ecléctico neo-árabe español, un tanto heterodoxo, que introdujo en un Shanghai internacional del que supo vislumbrar el interés por los eclecticismos arabizantes provenientes de España. La obra más representativa de dicho estilo y culmen de su carrera fue la residencia de verano para Antonio Ramos (1924), al norte de la ciudad, en cuya parcela anexa construyó, a modo de inversión y con Ramos como socio, los Ramos Apartments (1924).

Casa procuración de los recoletos en Shanghai

Casa de los Agustinos Recoletos en Shanghai

Por otro lado, la notable Casa de Procuración recoleta (1922), de estilo tan eclecticista clasicista, le sirvió para afianzar una próspera carrera con clientes más ortodoxos, como la HSH. En algún momento de estos años empezará a trabajar para Lafuente el arquitecto ruso A. J. Yaron, quien unos años después se convertirá en su socio (1925-28).

De dicho binomio saldrán grandes proyectos de gran interés formal para clientes notables, miembros de la comunidad rusa y de otras minorías, así como de la próspera comunidad china, que empezaba a destacar sobre la extranjera. De esta época cabe destacar el Lafuente Building (1926), en pleno centro de la ciudad, y numerosos proyectos que no llegaron a construirse, lo que refleja el incremento de competencia en la ciudad.

De hecho, una de las decisiones más controvertidas de la carrera profesional de Lafuente será la de mantener estudio abierto en Shanghai, gestionado por su socio ruso, mientras él marcha a los Estados Unidos a abrir un segundo despacho. A su llegada a la costa californiana, Lafuente proyecta un hotel, prepara la propuesta de otro en Panamá y empieza una vivienda unifamiliar para un cliente de origen español (1928), además de invertir en su propia casa en Bel Air (1927-28), que quiere construir con los mejores materiales, y que hoy en día se mantiene en pie bajo el erróneo nombre de Casa Granada. Sin embargo, el crash de Wall Street frustra sus inversiones y planes y le obliga, ostigado por las deudas, a salir del país para evitar problemas con la Hacienda norteamericana. Se instala temporalmenteen Tijuana donde trabaja durante año y medio para obtener ingresos. Como siempre y debido a su carácter emprendedor, además de trabajar por cuenta ajena, emprende la realización de un “Club Social y de Beneficencia Española” en Tijuana (1930-31) junto a un socio local.

Cuando finalmente Lafuente vuelve a Shanghai, se le brinda una excepcional acogida. Aparece en prensa con notables dedicatorias y recuerdos de su obra construida y se le invita a compartir su aprendizaje en el otro lado del Pacífico. Sin embargo, una enfermedad pulmonar contraída justo antes de embarcar en San Francisco se agrava notablemente durante los dos meses de navegación. Tras escasos dos meses de vida en Shanghai, Lafuente falleció en la ciudad que lo vio triunfar, mientras estaba alojado en el Astor House Hotel.

 

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