Episodios de una memoria que no debemos olvidar

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Pedro Mora

Acabo de terminar de leer los Episodios… de Almudena Grandes. Son relatos sacados de la Guerra Civil e inspirados en los otros episodios, los Episodios Nacionales de Don Benito Pérez Galdós, de los cuales tuve conocimientos en la escuela. Don Silvino, el maestro, nos incitaba a la lectura a través de la humilde biblioteca de la escuela, donde nos motivaba mejorando la nota si comprobaba que habías leído algún libro, sobre todo aquellos libros que él te aconsejaba. Tenía mucho interés en que leyéramos Los Episodios Nacionales de Galdós, El Quijote de Cervantes, además de otros más fáciles de leer, como El Licenciado Vidriera, Rinconete y Cortadillo o el Lazarillo de Tormes. Entonces solo tenías posibilidad de tener acceso a los libros de lectura a través de la biblioteca escolar, la economía de la mayoría de las familias daba solo para adquirir los libros de texto y con reserva.
Al leer los cinco tomos de los “Episodios de una Guerra Interminable” de Almudena Grandes, te llevan a conocer de cerca la historia, aunque sea figurada, de un pasaje de lo acontecido en nuestro país, en España, los años duros de la represión hasta los falsos “25 años de Paz”. La escritora describe personajes con nombres ficticios pero vivencias reales, hechos ocurridos antes, durante y después de esa Guerra Interminable. Dice la escritora que “La memoria no tiene que ver con el pasado, lo que tiene que ver con el pasado es la Historia; la memoria tiene que ver con el presente. Hasta que el presente no esté saldado la Historia continuara activa. Debemos tener presente la memoria de lo acontecido, sin buscar confrontaciones pero sí restituyendo en lo posible los motivos del dolor que aún pervive en los corazones de las personas que no comprenden, aquellas acciones violentas solo por tener ideas, pensamientos distintos.
Menciona A. Grandes a Fuentidueña en uno de sus Episodios “Los Pacientes del Dr. Garcia” (pág 169).
-Doctor, me va a hacer Ud una putada ¿sabe? Mi padre es el Alcalde del Frente Popular de Fuentidueña y para que me fusilen los fascistas.
-Nadie te va a fusilar por ser el hijo de un alcalde…(pág 193), mientras le inyectaba una ampolla de morfina al hijo del alcalde de Fuentidueña.
Pensé que los dos habíamos tenido mucha suerte, cuando me hice amigo de Manuel Arroyo.
Es deseable que podamos ver la Historia como leemos los Episodios Nacionales, recordando la Batalla de Trafalgar que perdimos en el Golfo de Cádiz, entre la escuadras española y francesa contra la poderosa escuadra inglesa que narra Galdós con su protagonista Gabriel de Araceli, un grumete de la galera Espíritu Santo, un personaje secundario que lo vive desde dentro. Como descubrimos al mismo Gabriel en el Motín de Aranjuez contra Godoy, el llamado Príncipe de la Paz defensor de un modelo distinto al que defiende la nobleza. O veamos el Dos de Mayo donde el pueblo madrileño se levanta contra la altanería gabacha a través de Gabriel, el mismo personaje, su amada Mercedes, y Manuela Malasaña.
Otro, la descripción sobre el acontecimiento del intento de sublevación en Villarejo de Salvanes contra la Reina Isabel II para nombrar un Gobierno Progresista presidido por el General Prim…¡Ibero,Iberito! ¿Tú por estos barrios?¿A dónde vas?¡De dónde vienes? No puedo decirte de dónde vengo, ni dónde voy. No me pregunte Sra. Mercedes e Ibero se cruza en Fuentidueña, ¡Prim Libertad! Van camino de Villarejo ¡Prim libertad!… Pasaron hombres de paisano y a caballo, siguiendo el camino real que va de Fuentidueña a los pueblos del Tajuña… Mercedes pidió ayuda en la caseta de camineros… Los militares habían quedado en Villarejo el 3 de enero de 1866. ¡Prim Libertad! Pero el golpe fracaso y Prim y sus hombres fieles salieron de huida, pasaron por Fuentidueña de madrugada sin tropiezos. Pasado el Tajo mandó cortar el puente, incomunicando el paso a sus perseguidores, dirigiéndose hacia Santa Cruz.
En Abril del 1979 se celebraron las Elecciones Municipales, para elegir los Ayuntamientos Democráticos emanados del mandato de la Constitución del ´78. Dichas Corporaciones Locales tenían el compromiso de restituir la Democracia local mediante la participación ciudadana promoviendo toda clase actividades en el ámbito de sus competencias, prestar cuantos servicios contribuyeran a satisfacer las necesidades y aspiraciones de los ciudadanos/as.
En esa tarea se comprometió aquella primera Corporación de Fuentidueña trabajando por el bien social de todos los ciudadanos para mejorar dotando al municipio de todos aquellos servicios necesarios, buscando también el entendimiento, restituyendo símbolos que podían dar origen a la confrontación. Así llegó el cambio de nombres de calles y plazas; pasado un tiempo se dio la oportunidad de un cambio de ubicación, trasladando el monumento que simbolizaba los nombres de víctimas de la Contienda Civil al Cementerio, acuerdos que no representaron en sí confrontaciones políticas. ¡Todo un ejemplo!
La Corporación Municipal actual ha tenido a bien cumplir con las directrices de la Ley de Memoria Histórica retirando los símbolos anticonstitucionales del Monumento del Cementerio, incluyendo en él mismo una placa que acoge a todas las victimas que fallecieron por defender sus ideales.
Son episodios de una memoria que no debemos olvidar pero sí restituir desde el entendimiento y la razón.

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