Begoña Manzanares, una artista taranconera

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Mª Carmen Martinez

Nos separa a penas quince minutos de Tarancón, población vecina de Fuentidueña de Tajo.
A mí, como profesora de la AGRUPACION DE ACUARELISTAS DE MADRID (AEDA), no me han separado ni esos quince minutos durante todo el mes de septiembre del presente año, periodo durante el cual, en la Casa Parada de Tarancón, se ha expuesto la obra artística en acuarela de BEGOÑA MANZANARES MONREAL, taranconera de nacimiento y residente en Santa Cruz, otra población con la que Fuentidueña tiene amigables y familiares relaciones.
Como profesora de Begoña, es mi obligación y derecho contar, criticar y hablar de su obra pictórica.
Los acuarelistas saben de las dificultades de plasmar en acuarela y papel un sentimiento, contar una historia o desarrollar de forma visual para el espectador ambas cosas. Begoña plasma, cuenta y relaciona el sentir con la verdad y la limpieza con las formas. De dibujo delicado y firme, principal factor de una buena acuarela. Transparencia diluida, colores líquidos que transportan al “más
pintado”, nunca mejor dicho, hacia el interior del cuadro. Además la atracción hacia el mismo es tal que nos queda la sensación de saber más. De que Begoña nos cuente más.
Como artista, nos habla la propia Begoña Manzanares Monreal: “Desde niña he dibujado, siempre me atrajo la pintura y todo lo que tiene relación con ella. Hasta la adolescencia estuve en academias como complemento a mi formación educativa por propia elección. Después la formación orientada a lo que es mi profesión me alejó de la pintura. Ya consolidada la vida familiar y profesional, dediqué parte de mi tiempo a retomar esta pasión.
La acuarela de la cual mi ignorancia era casi total, llamó mi atención por su técnica y la belleza de su ejecución. Hoy por hoy quiero pintar en acuarela, disfrutar y transmitir vivencias.
En mi casa siempre había un caballete y recuerdo a mi madre pintando al óleo. Sin duda ha sido una gran influencia. También me influye mi profesor, el compañero que está a mi lado en el aula de aprendizaje.
Una visión, una sensación, provocan el deseo de seguir aprendiendo. De poner el alma en el pincel y el corazón en los colores”.
Lo conseguiste Begoña. Gracias.

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