Dona desaparece de casa

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Luis M. González

Dona es una preciosa perra bretona de seis años que vive en Fuentidueña. Fernando Muñoz, su dueño, la cuida con esmero y sale con ella de caza cada domingo de la temporada. Cuando ella le ve aparecer por la mañana temprano barrunta lo que le espera y le saluda de esa manera que ella solo sabe hacerlo.
El martes 22 de diciembre no era día de caza pero Fernando se disponía a salir a pasear con su mascota. Siempre que puede aprovecha para que ella estire las piernas y no pierda forma. Esta dinámica también es conocida por la obediente bretona que antes de subirse al coche se da unas carreras por el patio de su casa y si puede, por la corta calle donde vive.
El dueño abrió la puerta de su coche para que Dona subiera conocedor de que no lo haría de forma inmediata. La vio correr, olfatear y mostrar su alegría moviendo el rabo. Dejó la puerta abierta y trasteó en el patio dos minutos.
Convencido de que Dona estaba dentro del coche se dispuso a cerrar el portón para montar y arrancar. Con sorpresa vio que Dona no estaba.
“Comencé a llamarla y a silbarla para que acudiera pero no la vi aparecer. Me pareció extraño. Caminé por la calle y por el barrio llamándola sin encontrar rastro ni señal alguna de mi perra por ningún sitio. Algo desesperado volví a casa y cogí el coche para recorrer algunos de los caminos de la Vega por donde suponía podía estar. Pregunté a algunos vecinos. Estuve todo el día buscándola. Ni rastro”, nos dijo Fernando.
Convencido de que algo raro había pasado con Dona denunció “por extravío” la desaparición al día siguiente en el Cuartel de la Guardia Civil de Fuentideuña. Allí le atendieron y le dieron el número de teléfono del Registro de Animales de Compañía -RIAC- con el que contactó para indicar lo sucedido y dejar los datos registrados.
“Lo comenté por el pueblo. Pasaron tres días y nadie la había visto. Ya la daba por perdida, nos decía Fernando. La sorpresa llegó el jueves 26. Después de tres días sin tener noticias de ella recibí la llamada telefónica de una clínica veterinaria de Tarancón. Eran sobre las 8 de la tarde. Dona había aparecido y la tenían allí. La habían hecho una primera exploración y parecía estar bien, continuó diciendo.
Fernando acudió rápidamente a por ella. “Los veterinarios me explicaron, dice Fernando, que Dona llegó allí en brazos de un ciclista que la encontró en la carretera de Santa Cruz cuando hacía la ruta con sus amigos. La vio perdida y débil, la recogió y la llevó hasta la clínica. Le pasaron el lector de microchip y, al estar denunciada en el RIAC como pérdida, salto la alarma. Con los datos que proporciona el microchip me localizaron”. La perra estaba más delgada y muy cansada, pero por lo demás bien. Tardo poco en recuperarse.
Ahora y desde estas páginas quiero dar las gracias a los veterinarios de la clínica y, sobre todo, a esos ciclistas que se molestaron y la llevaron en la bici hasta allí”, terminó diciendo el dueño de Dona.

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