Filomena, Hortensia, Ignacio…

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Pedro A. Mora

Las alarmas estaban dadas. Todas las agencias de meteorología lo anunciaban. Se preveía una gran tormenta y ya la habían bautizado. Filomena la llamaríamos. ¡Y vaya si la nombraríamos!
¡Vamos a ver!, los ciudadanos de a pie, no podemos prever ni proveernos de medios para combatir una tormenta de estas… Bueno sí, alimentos básicos para unos días, una pala y poco más, ¿Quién debe informar de la dimensión de dicha tormenta? ¿Quién debe regular la movilización? ¿Quién advertir de las consecuencias? ¿Quién prohibir los desplazamientos? ¡Sí, prohibir! Luego ya vendrán los tiempos de valorar si el impedimento de las autoridades, del agente, era positivo o negativo.
Alguno dirá que es fácil valorar “A toro pasado” ¡No! La AEMT, los Gobiernos, los medios de comunicación, los “partes” del tiempo daban los territorios donde descargaría “La Filo” y las cifras; se preveían cantidades hasta ahora desconocidas 20, 30 y hasta 40 centímetros de nieve. Las consecuencias se deben valorar por quien corresponde, los estamentos oficiales deben evaluar las consecuencias en las redes de comunicación terrestres para no dejar incomunicadas las ciudades, para prever las emergencias ciudadanas, sobre todo las sanitarias.
Deben funcionar los Comités de Emergencia, tanto a nivel local como regional o estatal. Unos deben tener más medios; otro,s los regionales menos. Son los locales los que adolecen de medios pero por contra conocen los medios materiales de propios y saben que pueden disponer de ellos. Así se ha organizado y está bien. En la mayoría de los casos ha funcionado. Quizás ha faltado coordinación, sosiego, “cabeza” para llevar a cabo las tareas locales sin precipitaciones.
Volviendo a las previsiones, las autoridades de los tres estamentos local, regional y estatal… -yo diría incluso que todo ciudadano- tiene, tenemos la obligación de tener un Plan de Emergencia para cada ámbito, saber los medios de que disponemos para cada emergencia, según el grado de responsabilidad en cada eventualidad. Si nieve, (maquinas quitanienes, retros, camiones, sal); si lluvia (tener en cuenta la limpieza de imbornales y alcantarillado); si viento, incendios, terremotos, yo diría incluso que los ciudadanos debemos estar preparados para los accidentes caseros, botiquín de primeros auxilios y ya puestos caja de herramientas básicas, pala, carretilla, escalera, tijeras de poda, serrucho… y tenerlos preparados para las contingencias que se avecinen.
Las consecuencias de una tormenta pueden ser incalculables por su dimensión en pérdidas humanas y materiales. Otras de menor cuantía, pero de inconvenientes de uso doméstico como la falta agua, la energía eléctrica o el combustible para el vehículo o la calefacción, es por lo que debemos estar prevenidos. Es importante un Comité de Emergencias Local para que planifique las actuaciones y para eso en nuestro pueblo tenemos la base de Protección Civil, una Agrupación, un Grupo de Bomberos Voluntarios, Vehículos y medios materiales básicos, justos, prácticos, con miembros personales escasos pero que suple adecuadamente con la óptima coordinación de Serafín.
Tenemos la suerte de tener en nuestro pueblo personas profesionales, unos en activo otros en reserva, que pueden aportar su experiencia para la formación de un Plan de Emergencias Local para una “una pronta actuación” ante cualquier emergencia y continuar hasta conseguir medios más adecuados para atajar la emergencia producida y sobre todo, un órgano permanente de asesoramiento.
Como ciudadano de a pie y en aras de mi experiencia personal, me atrevo a proponer a quien corresponda, que se constituya el Comité de Emergencias Locales, invitando a formar parte del mismo a los funcionarios responsables de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, de Polícia Local, profesionales vinculados con el pueblo, bomberos en activo y jubilados, bomberos voluntarios, un técnico electricista, un responsable de la Asociación de Agricultores, un responsable de empresarios de la construcción, un empleado municipal y el Coordinador de Protección Civil, … todos ellos coordinados por la Alcaldía y el Concejal/a de Seguridad.
Hay tema para analizar y evaluar en una primera reunión las contingencias ocasionadas en la última borrasca y para estudiar un Plan de Mínimos ante emergencias posibles.
Me comentaba un vecino, que había estado más de diez días sin agua corriente: “Eso fue ocasionado por el hielo de la red…” Le contesté: “Ya, pero nadie me dio ninguna solución… calentamos nieve para el aseo personal y fregar…” No sé si hubo posibilidad de solicitar al Canal o al Ayuntamiento el suministro de agua, para consumo y aseo personal. Sí que me acorde del camión de bomberos que nos cedió el Ayuntamiento de Madrid, mediante un convenio de colaboración institucional. Quizás habría venido bien, aquel camión-cisterna, equipado, para suministrar agua para uso doméstico. Una pena que se desguazara para venderle por “chatarra” hace algunos años. ¡Qué bien habría venido ahora para vadear con salmuera de Belinchón las calles. Y para regar los árboles que plantan los voluntarios de la Asociación del Árbol. ¡Alguno se acordará!

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