¿Qué está pasando en Madrid?

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Quique del Olmo

El 2019 fue un año caracterizado por los múltiples procesos electorales. Demasiadas elecciones para los españoles. El PSOE ganó todas las elecciones generales, autonómicas, europeas y municipales; en cuanto al cómputo total de votos. Sin embargo, la Comunidad de Madrid y la ciudad de Madrid, aún obteniendo la victoria el Partido Socialista y Más Madrid respectivamente; los pactos entre los tres partidos de derechas, hicieron conseguir la alcaldía y presidencia madrileñas. El Partido Popular recogió su derrota electoral, pero con opciones de gobernar, como el mayor triunfo del desastre político. Madrid sería el bastión más poderoso, el cuartel general del Partido Popular, el eje central de la estrategia política nacional del mismo.
La pandemia llegó a España, y Madrid será el epicentro absoluto de la mayoría de casos diagnosticados y las muertes de este terrible virus. Faltaba material sanitario, faltaban camas, plazas de UCI, faltaban los sanitarios. Al igual que las demás comunidades autónomas, nadie estaba preparado para enfrentarse a una pandemia mundial que dejó paralizado medio mundo. Sin embargo, Madrid, destacaría sobre los demás. A pesar de tener la mayor tasa de incidencia, acumular el mayor número de contagiados y donde más muertes hubo. Las autoridades políticas de la Comunidad de Madrid hacían de la pandemia, el arma destructora al partido que había ganado cinco elecciones el año 2019, gobernaba en nueve de las diecisiete CC.AA y tenía el control de la gestión de la pandemia. El PP jugó sucio las cartas durante el transcurso del confinamiento domiciliario. Mientras en Europa tendían puentes entre los gobiernos y la oposición, el PP comenzaba una guerra de desgaste para hacer caer el gobierno nacional. Seguían sin aceptar el batacazo electoral ocurrido en las urnas y en las instituciones. El Partido de Estado quedó reducido a la férrea oposición hacia el gobierno de Sánchez. Resumiendo muy brevemente, el Partido Popular prefirió utilizar la crisis sanitaria mundial como baza para recuperar el poder, y no como la excepcionalidad del consenso político en unas circunstancias extraordinarias.
Lo vimos en la desescalada. Mientras todas las comunidades continuaban contratando más personal sanitario, ampliaban su red de rastreadores para el control del virus y la presión hospitalaria era cada vez menor. Madrid quería adelantarse a todas ellas sin apenas rastreadores, sanitarios suficientes para una posible segunda ola y los requisitos necesarios que exigía el comité de expertos, aquel que nunca existió, pero que sirvió para organizar la desescalada. La culpa era del gobierno que tenía rabia a Madrid. Pero eso no ocurría en Castilla y León, también gobernada por el PP, o Galicia, Andalucía y Murcia que cumplieron con los requisitos para el paso de fases sin apenas dificultades, o aceptaban su situación en la desescalada. También gobernadas por el PP. En esas comunidades, la rabia a los gobiernos populares no existía.
Con la caída del Estado de Alarma a finales de junio. Madrid recuperaba la totalidad de su autonomía. Un mes después, Madrid tuvo que poner medidas por el incremento de casos. Desde finales de julio hasta la actualidad, Madrid ha tenido un multitud de restricciones y nuevas normativas. Y así, hasta la actualidad. Madrid no cuenta con el refuerzo sanitario que necesita. Madrid no cuenta con los suficientes rastreadores para controlar los brotes y erradicar su expansión. Madrid toma medidas a “quiero pero no puedo”. Aquellos que pedían a gritos la vuelta de las autonomías, ahora culpan al gobierno de abandono y descoordinación. Necesitan que el gobierno de España les solucione los problemas, o mejor dicho, que no les solucionen sus problemas para utilizarlo como el abandono por parte del gobierno a la Comunidad de Madrid. Sacar rédito político de todo. Su único objetivo: recuperar el poder del gobierno de España. Los problemas económicos, sanitarios y sociales tienen la titularidad del Gobierno de España.
En definitiva, el Partido Popular ha establecido su cuartel general de la recuperación del poder en Madrid. Algo que parece su único y primordial objetivo político. Tristemente, la derecha española nunca ha asumido sus derrotas, y perder cinco elecciones en el mismo año no es fácil de llevar, y más en un contexto lleno de sentencias, corrupción y desgaste político. Apenas, Casado, es escuchado por los acontecimientos políticos y sanitarios. La presidenta de la Comunidad de Madrid es la portavoz y líder nacional de la oposición.
Pero quién siempre pierde en esta lucha por el poder son los ciudadanos, agotados de la confrontación, de las disputas de poder y la incapacidad de hacer buena política. Pablo Casado no es el líder de la oposición, sino el oponente de Pedro Sánchez a la carrera de la Presidencia del Gobierno.
Previsiblemente el gobierno de coalición, a pesar de las discrepancias y desacuerdos, agotará la legislatura actual y no habrá elecciones anticipadas, después de cuatro años electorales agotadores. Queda mucho para 2023. Mucho por recorrer antes de las próximas elecciones generales. Entre tanto, tendremos cambio de la sede del PP, elecciones andaluzas y posiblemente, cambios en el partido. Pero, ¿habrá cambios en la directiva del Partido Popular? ¿Madrid será clave para volver a gobernar España? ¿Díaz Ayuso frente a Pablo Casado? ¿Núñez Feijóo o Díaz Ayuso?

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