La campaña no pasó por aquí

158

Ignacion Navas – Extracto El País

La convulsa contienda electoral del 4-M dejó de lado problemas concretos que sufren los madrileños. Un alcalde, un médico y una profesora señalan algunos de ellos.
*El Alcalde de Fuentidueña del Tajo, José Antonio Domínguez, asegura que la calle de su pueblo la atraviesan centenares de camiones diarios.
Somos ciudadanos de segunda”, dice, enumerando una lista de quejas: no hay instituto, no hay pediatras, no hay tren y los autobuses más allá de las ocho no circulan, no hay ambulancia….


Y luego están los camiones. A primeros de mayo, cuando empieza la recolección en la Vega del Tajo, los tráileres llegan a Fuentidueña para cargar y transportar los productos. En las tierras de este pueblo se recolectan 6.000 toneladas de patatas al año. También hay una gran cosecha de cebollas. “Y muchos de los melones que dicen que son de Villaconejos, son de aquí”, precisa el alcalde, encogiéndose de hombros ante una reclamación histórica.


Los camiones vienen de Madrid, pasan por Fuentidueña, se pesan en vacío, recogen el producto, se vuelven a pesar y regresan a Madrid o se distribuyen por el resto de España. Para hacerlo, atraviesan el pueblo, ya que circulan por la vieja nacional. Y pasan por delante de la guardería (que ha cambiado la puerta de salida), del centro cultural, del centro de mayores y del cuartel de la Guardia Civil. Son camiones largos, que para dirigirse a la carretera que conduce a la báscula y a la vega deben hacer un giro de 45 grados en el centro de la localidad. En la maniobra ya se han llevado por delante la cabina del pueblo, unos antiguos y decorativos surtidores de gasolina y la instalación de aire acondicionado de un mesón. El alcalde teme que cualquier día se lleven por delante también la vida de algún vecino. Desde mayo hasta septiembre atraviesan el pueblo 200 camiones al día. Domínguez, del PSOE, que lleva ya seis años en el cargo, ha conocido cuatro directores generales de Carreteras de la Comunidad de Madrid. Y a todos les ha ido con el problema: “A todos tienes que explicárselo desde el principio. Mire, don Ignacio, mire doña Concepción….”. Y con la solución: “Una variante que cuesta como mucho 5 millones de euros”. El equipo municipal ha elaborado un informe técnico que Domínguez ha remitido a todos los Gobiernos regionales. Incluso se lo llevó a la presidenta, Isabel Díaz Ayuso, cuando fue a visitar, hace meses, la cercana Villamanrique. “Se lo conté, pero no me hizo mucho caso”, dice.


El pueblo tiene 2300 habitantes. Es un pueblo próspero que ha crecido como consecuencia de la pandemia en más de 300 personas. La agricultura crece porque se moderniza y se moderniza porque crece. Pero el alcalde teme que cualquier día ocurra una desgracia. Así que no le quedará otro remedio que acudir con el informe de la variante al próximo director general de Carreteras que salga de las próximas elecciones. Luego dice, resignado: “En Villamanrique hay otra báscula, pero está estropeada. Y la alcaldesa me dice que no piensa arreglarla. Yo la entiendo”.


*El médico Javier Torres, médico de familia de 61 años, pensaba todo el rato en su pobre centro de salud Palma Norte cuando el pasado 21 de abril veía en televisión el debate de los candidatos a la presidencia de la Comunidad de Madrid. Luego se fue a la cama decepcionado, cuenta. El ambulatorio, en pleno corazón de la ciudad, en el barrio de Malasaña, se aloja en un piso bajo de casi más de 200 metros cuadrados y contiene tres consultas, una sala de curas, un cubículo acristalado que sirve de oficina y otra dependencia interna. No hay salida de emergencia. La entrada es tan pequeña que no cabe la camilla de las ambulancias. “Todo es caótico”, dice Torres y recuerda que en la pasada campaña de las elecciones municipales, en 2019, visitó el centro el por entonces candidato -hoy alcalde- José Luis Martínez-Almeida, del PP.


“Aquel día criticó la situación del centro, pero desde ese día no ha vuelto”, dice Torres. Solo Mónica García, candidata de Más Madrid, se ha acercado al centro recientemente. Lo hizo antes de que empezara la campaña, según recuerda Torres.


*Susana Pereda, de 51 años, es profesora de instituto en Rivas-Vaciamadrid, madre de tres hijos y vecina combativa en el Ensanche de Vallecas, en el esquinazo sureste de la ciudad que alberga ya a más de 50.000 personas. En todo el Ensanche hay un solo instituto público, el María Rodrigo. Pereda muestra una parcela enorme llena de hierbas situada en el sector cinco que en 2018 fue cedida por el Ayuntamiento, entonces gobernado por Manuela Carmena, a fin de levantar ahí un nuevo instituto público. Pero allí sigue. La solución que nos han dado es la de ampliar el María Rodrigo. Pero, claro: las instalaciones serán siendo las mismas, el mismo gimnasio, el mismo comedor… Lo de la libertad de elegir centro, tan pregonado por Ayuso, aquí significa elegir entre un solo instituto para todos. ¿Qué libertad es esa?”, se pregunta.

×

Powered by WhatsApp Chat

× ¡Escríbenos por Whatsapp!