Veinte años no es nada

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fMayca Margon


Si “Veinte años no es nada” y “Toda una vida “ es todo, o como diría el saber popular “echarse la manta al hombro” y “quitarse los ropajos del sombrero”, son indicativos de formas de vida y vidas más vidas, toda una vida no es suficiente y veinte años mucho abarcan.


Filosofemos con el tiempo y sus formas. Enfrentarse con el riesgo por montera ante el toro del cambio. La adversidad se combate con los cambios y los cambios nos traen nuevos aires, que veinte años antes no es nada y los veinte después son toda una vida.


Sin menospreciar lo vivido hay quien deshecha y deshace el tiempo casi a su antojo. No poder más con los actos del día a día, el tedio de las horas tras las horas, la desazón del posible aburrimiento, el desgaste del amor, la insolencia de las risas que se clavan. El tren que pasa todas las semanas y que hoy para. Si subimos a ese tren es porque ya estábamos en la estación.


Veinte años no es nada. Y cuarenta ya es algo. Sesenta es una vida. A los ochenta volvemos a vivir porque paró el tren pero nosotros no. No hay equipaje, porque lo necesario lo llevamos en las manos. La actitud de no necesitar nada está en el cuerpo y la fuerza para ello en la mente. El corazón lleva las ganas de todo lo demás.
Si estás en una estación súbete al primer tren que pare.

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