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Año 1987. Elena Soriano vuelve a Fuentidueña

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Pedro A. Mora

Elena Soriano nació en Fuentidueña el día 4 de febrero de 2017, su padre D. Mariano era maestro. Aprovechando el centenario de su nacimiento recordamos sus visitas a Fuentidueña. El 9 de febrero de 1987 sus paisanos colocan la placa en la Avenida principal que desde entonces lleva su nombre: Avenida Elena Soriano. El 1 de mayo de 1990 volvió de nuevo para ser la Madrina en la inauguración de la Nueva Casa Consistorial, presentación del Escudo Municipal, de la Torre del Reloj y la Plaza de la Constitución, desde entonces peatonal. El acto lo llevaron a cabo el Ministro J. Almunia y El Presidente de la Comunidad J. Leguina. Ese día también fue Madrina de la presentación del libro “El Catillo y la Villa de Fuentidueña” de Luis María Carrero.

La escritora fuentidueñera escribía relatos y cuentos desde muy niña. A los catorce años publicaba sus creaciones en revistas literarias de Córdoba donde se trasladaron sus padres, naturales de la capital de los Califas. Estudia Magisterio y se propone hacer Filosofía y Letras pero el inicio de la Guerra Civil se lo impide.

Pasa la Guerra en Valencia donde conoce a Juan José Arnedo. Una vez terminada la contienda se casan. Su marido es encarcelado por adhesión a la República y Elena se queda sola con su niña y sin medios. Se presenta a unas oposiciones a la Biblioteca Nacional y sufre una gran decepción, la llama el Director General y la dice que ha aprobado con la mejor nota pero que debe renunciar porque no la va a admitir por ser “adicta al régimen anterior”. Éste hecho la causa una gran frustración; la impotencia la crea problemas psíquicos y pensamientos suicidas. Pasa una larga temporada en blanco, en el “exilio interior” como ella lo describe pero una vez superado este episodio de su vida de nuevo se pone a escribir.

En 1951 publica “Caza Menor”, novela de gran éxito que describe el caciquismo rural y los desastres de la Guerra a través de una familia. Es llevada a serie de TVE en veinte capítulos teniendo una gran repercusión entre el público y el mundo literario. Más tarde presenta la trilogía “Hombre-Mujer, La Playa de los Locos, Espejismos y Medea” y aquí sufre otro golpe de decepción y tristeza. La censura prohíbe la publicación, ya que según el régimen toca temas tabú para esos tiempos: la liberación de la mujer, la sexualidad femenina, el existencialismo, el tú a tú entre géneros, Ante tal atropello edita y dirige “El Urogallo”, revista literaria donde se publican no solo sus trabajos si no que crea una atalaya donde participan los más prestigiosos escritores de la época: Delibes, Pablo Neruda, Juan Benet, Jorge Guillén, Francisco Ayala, Carmen Laforet, Julio Cortazar, Carlos Barral… y los que apuntan a la mejor literatura progresista como Blas de Otero, Rafael Alberti, Vázquez Montalván, Vicente Aleixandre, Gloria Fuentes, Gunter Grass, Louis Althusser Juan Marse, Boyer… “El Urogallo” trata también temas Sociales, la Naturaleza y el Medio Ambiente, Música Clásica, Jazz, Economía,…. Pero al no tener ayudas deja de publicarse.

Con la llegada de la Democracia publica por fin, la trilogía “Hombre y Mujer”, los tres volúmenes de sus creaciones cortas, que titula “Literatura y Vida”, “La Vida Pequeña” y en 1985 sale a la luz su obra cumbre “Testimonio Materno”, la más triste de todas para ella. Describe los problemas del tráfico y consumo de drogas en una sociedad hipócrita. Es el drama de su propio hijo enganchado; el testimonio de una madre que sufre la lucha sin fortuna del día a día y finalmente la impotencia de perder al hijo en un accidente de tráfico, absurdo y desafortunado. De nuevo la vida la da otro duro golpe… Los beneficios de “Testimonio Materno” los cedió a Cruz Roja que creó una Fundación de apoyo a la rehabilitación de la drogodependencia.

“Una noche en 1985, presentan en tv a una señora vestida de negro, escritora que ha publicado “Testimonio Materno”, es Elena Soriano Jara nacida en Fuentidueña de Tajo. Comentan que es suegra de Boyer. Aprovecho un acto del entonces Ministro para recabar su dirección. Me persono en Maestro Ripoll, 21 y me pasan con Juanjo Arnedo, el marido de Elena Soriano quien me presenta. – “Mira Elena, aquí tienes a tu paisano, es el alcalde de tu pueblo…” Aquella mujer me dio una impresión de Señora, de Persona Grande, sabia, sincera.

Transmitía paz con su sonrisa y alegría sincera. Se la iluminaron los ojos. Como si quisiera volver a sus raíces, a su niñez, allí donde jugaba con sus amiguitas a las princesas, en el castillo de las Bachas, donde acompañaba a su padre a los paseos por las orillas del río y por el monte donde venía de cazar…

“Aún recuerdo la Plaza cuadrada donde jugábamos los niños, la Torre del Reloj y el Arco, a pesar de que hace más de cincuenta años que viví allí”, me comento.

Me documente sobre su vida y obra y, una fuentidueñera de su altura literaria, de su compromiso por la igualdad y el progreso, de su valentía personal ante las adversidades merecía el homenaje de sus paisanos y el Pleno de la Corporación oída la propuesta acordó hacerla Hija Predilecta y dedicarla la avenida principal, algo que contó con la aprobación de la mayoría de los vecinos.

Aquel 9 de febrero de 1987 pisó de nuevo las calles de su pueblo para recibir los parabienes dedicados a su persona; quedó marcada como la “MUSA de FUENTIDUAÑA de TAJO”.

Joaquín Leguina la denomina así en 1993 el día que la Comunidad de Madrid la otorgó la Medalla de Oro de las Artes “Por su creación literaria progresista, en pro de la libertad de pensamiento y de los derechos humanos”. Volvió en 1990 como Madrina en el acto de presentación del Escudo Municipal, de la inauguración de la Nueva Casa Consistorial, de de Torre del Reloj y la Plaza de la Constitución. El Ministro J. Almunia y El Presidente de la Comunidad J. Leguina apadrinaban el acto. Ese mismo día también se presentó el libro “El Catillo y la Villa de Fuentidueña” de Luis María Carrero.

Elena Soriano falleció el día 2 de diciembre de 1996. El día 4 de febrero de 2017 se cumplieron cien años de su nacimiento. Posteriormente su hija Elena Arnedo publicó a título póstumo “El Donjuanismo Femenino

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