Un reencuentro feliz…

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Pedro A. Mora

El día 16 de febrero se dio un hecho sencillo digno de resaltar. Una cuarentena de compañeros de trabajo se reunía después de casi treinta años. Lo hacían para recordar viejos tiempos. Muchos de ellos se conocieron al iniciarse en la vida laboral, juntos se iniciaron en un proyecto nuevo que proyectaba la empresa Hiram Walker Europa, con capital andaluz, de la Familia Domecq. Figuraba como presidente Ramón Mora Figueroa. Fabricaría whisky en término municipal de Barajas de Melo.

Muchos de los trabajadores tuvieron que formarse para realizar las tareas de la producción de aquel líquido nuevo. Molineros, malteros, cocederos, destiladores, calderas de vapor, embarrilado, laboratorios, embotellado, talleres, guardería, administración, dirección… bebida que fundamentalmente veíamos consumir en las películas del oeste a los vaqueros y pistoleros en tragos largos para saciar la sed. Y claro, en aquellos primeros años donde se iniciaba el ambiente discotequero, consumiendo el “DIc con cocacola”.

Fue toda una experiencia ver en marcha aquel proyecto, ver fluir de la columna de destilación o del alambique aquel licor blanco a 96º, procedente del grano o la cebada malteada. Cómo se envejecía en los barriles de roble y después del tiempo adecuado, se realizaba el blended para embotellarlo, meterlo en cajas y que saliera a la venta para el consumo de alterne convirtiendo al Doble V con coca-cola en el nuevo combinado. O solo con hielo, haciendo competencia al segoviano.

Hasta que se consolidó la marca fueron años duros para la empresa por los resultados económicos desfavorables y duros para los trabajadores. Concienzudas negociaciones sindicales ante la carestía de la vida, también conscientes de la evolución de la empresa. Desde la conciencia de la situación se llegó a una confluencia de comprensión por ambas partes.

Hiram Walker era, fue una empresa modélica en la parte social, no había situación personal o familiar que no se personase. Se celebraban fiestas en Navidad para los hijos de los empleados donde actuaban artistas de TVE repartiendo juguetes, concedía viajes a la plantilla, visitas a conocer otras empresas, en distintas ciudades, Valencia, Cádiz… O con los matrimonios a La Rioja, Santander, Escocia, Londres, … Vacaciones familiares a los lugares que cada uno elegía. Aquel ambiente independientemente de las diferencias creó un ambiente de compañerismo, de amistad, de familiaridad ejemplar.

La mayoría cuando nos veíamos en algún evento, generalmente en decesos, comentábamos de vernos en una situación de recreación, de relax, recordando los buenos momentos vividos, para preguntarnos por la familia, por hijos y nietos, por cuál es nuestra situación actual o simplemente preguntarnos por la salud. Vinieron de Cádiz, Segovia, Los Yébenes, Madrid, Tarancón, Barajas, Estremera, Villarejo, Fuentidueña…para eso nos reunimos en el Restaurante La Atalaya de Fuentidueña con mesa y mantel por medio la mayoría de compañeros y compañeras para pasar un rato agradable, recordando aquellos años, con la intención de volver el año que viene.

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