Carta abierta para la Sra. Aurora Rodriguez Cabezas

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Adriana Terranova

Siempre hay un momento concreto, un instante diferente, que separa el antes y el después, en el transcurso de las etapas que se van formando como membranas alrededor de ésta, nuestra vida. Siempre hay un punto y aparte, que permite que paremos nuestra marcha, detengamos la velocidad y nos permitamos el lujo de reflexionar.

Por suerte aparecen en el camino esas circunstancias, esos diálogos inesperados, esa mirada furtiva que nos dejó prendados, esa voz que nos llevó al pasado…

Afortunadamente nada está escrito, aunque pongamos todo el empeño en dibujar a la perfección el futuro, que creemos cierto; y gracias a esa capacidad de sorpresa, que siempre es renovada al son de nuestros movimientos, la vida la vamos estructurando de la mano de la improvisación y de nuestra aptitud de resolución.

Como es sabido por todos, hemos estructurado un equipo volcado a la preservación digna de las colonias felinas; trabajo que nos está gratificando con tan solo verlo sanos, alimentados, felices y sobretodo libres…

Podría escribir páginas enteras hablando de estos seres que pueblan las calles de todo el mundo, podría describir cada color, y cada una de las características inigualables de estos animales que forman parte innegable de mi vida, pero hoy toca hablar de humanos.

Todo proyecto, ilusión o sueño nace en la soledad de la intimidad, pero solo puede elevar sea realidad cuando tenés el privilegio de alcanzar manos que te acompañen y te ayuden en la escabrosa cuesta de la realización.

Y por esa razón no me cansaré de reconocerá las chicas que forman parte de este grupo animalista, que se han transformado en expertas capturadoras y que, a pesar de estudiar y trabajar, hacen lo imposible para llevar a cabo este trabajo que parece tan fácil.

Tampoco me cansaré de reconocer la receptividad, apoyo incondicional y vuelco íntegro de José Antonio Domínguez, actual alcalde, con quien compartimos de forma feliz y pujante un objetivo en común: el cuidado de nuestros, de vuestros gatos, conformando así una sola voz con un solo discurso.

Pero como dije al principio, las etapas en la vida van siendo marcadas por fechas, acontecimientos y circunstancias diferentes; se van solidificando entre aciertos y errores, entre prioridades, y olvidos…

Y nada más cruel y doloroso que un olvido, nada más injusto que un olvido…

Un error es perdonable; un olvido… no estoy tan segura.

Éste, nuestro grupo no tiene color político; no tiene pensamiento electoral; ¡no tiene tendencia ideológica! Nuestra intención de voto, de elección, es íntima y pertenece a nuestro fuero interno, callado y secreto. Éste, nuestro cometido, que no es más que intentar congeniar la vida de los gatos y la nuestra, que no va más allá de hacer de ellos, animales en estado de bienestar, no pertenece a ningún partido político, ni tampoco va condicionado por el compromiso hacia ninguna corriente partidaria; nuestro objetivo es absolutamente imparcial y va por una senda paralela a tu idea o a la mía; a tu ideología o a tus metas. Nadie nos compra porque no estamos en venta; nadie nos da la libertad a cambio de ninguna papeleta.

El señor alcalde no nos da su apoyo incondicional a cambio de ningún voto ni rédito electoral. Nuestro grupo no tiene color. Y a eso llamo yo, LIBERTAD.

Porque somos humanos, y porque no somos gatos, somos conscientes de los errores y nos honra cuando rectificamos. Pero cuando en vez de errar olvidamos, tal vez nos honre reconocerlo, pero no sé, si merezcamos ser perdonados.

Nos hemos olvidado de la Sra. AURORARODRIGUEZ, la anterior alcaldesa, vecina de este pueblo, conocida de todos y familiar de muchos de quienes ahora están regalándome su tiempo leyendo mis palabras que espero, no se las lleve el viento.

Pues ella, fue quien suscribió el convenio con el CIAAM, a través del cual se posibilita la castración gratuita de los gatos callejeros, quien luchó por los perros abandonados, haciendo cheniles en la plaza de toros; quien apoyó la regularización de las colonias felinas; ella fue quien abogó por la supresión de las corridas de toros y espectáculos similares donde el animal era el centro de la “diversión” a costa de su injustificado y desgarrador sufrimiento, y tal vez o sin tal vez, muchas cosas más que se escapan de mi conocimiento.

No sé cómo decir que cometí el” error “de olvidarme de tu labor…

No sé con qué palabras pedirte disculpas por no estar en mi memoria y tampoco sé cómo rectificar el vacío en el que deje caer tu nombre. Tal vez por no haber estado inmersa en aquellos tiempos en tantas colonias como lo es hoy… No sé…

Pues si aún hay tiempo quiero que el pueblo, al que perteneces sepa, que has sembrado lo que hoy, ayuntamiento y equipo, estamos cosechando; nada menos que tus semillas de amor y compasión convertidas en tus firmas infalsificables, hacia los animales indefensos y abandonados.

Que es justo, pertinente y legítimo que se reconozca el camino andado y tus huellas que no las pueden borrar, una actitud de inintencionada indiferencia.

Esto NO es política. Esto es un reconocimiento personal. Hacia usted, hacia vos… va todo mi respeto, Señora Aurora Rodríguez Cabezas.

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