A dónde vamos…

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P. A. Mora

En estos días de confinamiento, de tiempo en blanco de toda actividad como consecuencia del Estado de Alarma por la pandemia del coronavirus, ha llegado un tiempo para la meditación más profunda mediante la lectura de un buen libro, que te ayude y te reconforte.


Empecé leyendo a Platón, discípulo de Sócrates, maestro de Aristóteles. Su filosofía versada sobre la teoría de las ideas a través de la dialéctica, de cómo hacer del ser humano un ser feliz, y su crítica con la Grecia del 400 a C. He leído algunos diálogos… Fedón, el Banquete, debatidos en unas tertulias interminables que se desarrollaban como la República, una forma de gobierno a la que Platón aspiraba contra la clase gobernante a la que pertenecía su familia


Seguí con la Rebelión de las Masas del filósofo español Ortega y Gasset analizando la primera parte de su estudio de las masas y desgranando al Hombre-Masa. En la segunda parte se pregunta ¿Quién manda en el mundo? fundamento de sus teorías sobre la Rebelión de las Masas.
Creo que esta pandemia que arrasa el globo terráqueo, que no es la primera pero si la más puñetera, no se debía haber dado con esta virulencia, con este alto grado dada la capacidad técnica y de investigación científica de la que se dispone a nivel mundial.


Llego el 31 de enero al mundo desde Wahun, en China. La noticia del brote de coronavirus se ha extendido rápidamente al mundo. Ya se hablaba de datos escalofriantes, de cómo se propagaba y los efectos de la COVI-19. La propia OMS declaró la posibilidad de la rápida propagación, como así ha sido.


¿Cómo no se tomaron las medidas adecuadas, si el aviso venia de las más altas estancias en investigación? Ya lo avisaban. ¿Si tenemos el Consejo Superior de Investigaciones Científicas e innumerables Centros y Fundaciones como ASICA o ECO porqué no se pusieron en marcha los Centros de Investigación Bioquímica que dirige científicos como Mariano Barbacid que ya sabían de la virulencia de esta pandemia donde un infectado se lo trasmitía a diez? ¿Qué pasó, que ha pasado? ¿En manos de quién estamos? ¿A quién debemos pedir responsabilidades? ¿A los técnicos… a los políticos?


He seguido leyendo “Como mueren las democracias”, de Daniel Zibiatt y Steven Levitsky, dos catedráticos de la universidad de Harvard, un estudio al que han dedicado dos décadas. ¿Están nuestras democracias en peligro? Los autores muestran un estudio que va desde la dictadura de Pinochet, al turco Erdogan, pasando por Venezuela, Cuba, Arabia Saudi, Corea del Norte sin dejar fuera a China o Rusia, incluso recordando las de Portugal y España y el nazismo alemán.


Los autores apuntan a que “existe un lento y progresivo debilitamiento de las instituciones esenciales, como son el sistema jurídico o la prensa y la erosión global de las normas políticas tradicionales. Hacen un análisis alarmante, que es una guía para reparar si una democracia está amenazada por el populismo”. ¿Está la democracia de EEUU en peligro? Seguidamente afirman que “la Constitución Estadounidense ha sido hasta aquí el credo sobre la libertad y la igualdad, un ejemplo de democracia. Ahora nos preocupan los políticos actuales, tratan a sus adversarios como enemigos, intimidan a la prensa libre y amenazan con impugnar los procesos y resultados electorales; intentan debilitar las instituciones democráticas, los tribunales, los servicios de inteligencia las oficinas de ética. Como la Comisión no me informa como yo quiero, cambio a los asesores”.
He seguido leyendo otro libro, Los Amnésicos, de Geraldine Schwarz, basado la historia de una familia alemana. En una escritura descubren que su abuelo Karl, compró en 1938 una empresa a muy bajo precio a sus propietarios judíos que más tarde son asesinados en el Campo de Exterminio de Auschwitz. Después de la guerra un heredero reclama una reparación. El abuelo opta por la negación de sus responsabilidades como “Mitiäufer” (Militante el nazismo). Es decir, aquellos que, como la mayoría de alemanes “se dejaron llevar por la corriente” a favor del nazismo y la raza aria perfecta.


Es una historia que nos obliga a reflexionar sobre los riesgos de la desmemoria y el auge de la ultra derecha neofascista campante en la sociedad

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