Confinamiento y nueva normalidad en la Fundación Manzanares

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MLuz Domínguez

Amanece en Fuentidueña y el sol empieza a calentar ligeramente. Solo el ruido de las golondrinas revoloteando los árboles rompe el silencio de una mañana de sábado de abril en la Residencia de Ancianos Fundación Manzanares. La escultura de piedra de abuelos que preside uno de los jardines del centro ha visto como en las últimas semanas la presencia de residentes paseando por este entorno se ha multiplicado considerablemente porque no es este un abril cualquiera, es un abril de permanecer confinados para protegerse del COVID-19. Tampoco es un sábado cualquiera, pues desde que empezó el aislamiento, las Hermanas realizan un mercadillo donde los abuelos pueden comprar dulces o productos de aseo como hacían cuando podían salir a los establecimientos de nuestro pueblo.
Estos muros, que deberían haber visto la celebración del 30 aniversario desde su apertura en el año 1990, se han convertido en fortín para este medio centenar de abuelos que viven en el centro residencial de nuestro pueblo. Meses de confinamiento en los que los residentes se han adaptado a esta nueva situación de manera ejemplar.
La Residencia se cerró al público el viernes 13 de marzo: “Esa mañana recibimos una llamada telefónica del Sr. Alcalde de Fuentidueña, aconsejándonos el cierre de la Residencia para proteger a nuestros ancianos. Y así lo hicimos” nos comenta la Madre Pilar, la Superiora. Un solo día después se decretaba el estado de alarma en todo el país. Un estado de alarma que se iba prorrogando y por tanto también el encierro.
En el centro toda esta situación se vivió con incertidumbre por temor a contagios. No podemos olvidar que el virus ha tenido un importante impacto en las Residencias. La excelente noticia es que la Residencia Fundación Manzanares no ha tenido ninguno en estos meses.
El comportamiento de todos los mayores ha sido muy bueno y en estas semanas se ha reforzado la unión en la convivencia entre ellos. Los mayores que mejor se han adaptado al aislamiento han sido sobre todo aquellos que comprendían lo que estaba sucediendo. Para los otros, aquellos cuyo deterioro cognitivo es más evidente, ha sido algo más complicado porque no podían entender el hecho de no ver a sus familiares o no poder salir. “Con ellos hemos tenido que trabajar más el aspecto de orientación tempo-espacial y actividades físicas para que no perdieran su movilidad ya reducida”, añade la Madre.
Para sobrellevar mejor la situación las actividades de la Residencia se incrementaron. Al mencionado mercadillo, se sumó un aumento del programa de terapia ocupacional y del ejercicio en el gimnasio. Además, los residentes podían pasear por los dos patios de los que dispone el centro. Las tardes de domingo la atención se concentraba frente al televisor. Era tarde de cine y merienda en el salón. Uno de esos días, el de mayor disfrute, fue el de la proyección del video que a iniciativa del Punto Joven se realizó para enviar un mensaje de ánimo a los abuelos.
La fiesta de aniversario de esos 30 años quedará de momento aplazada según las palabras de la Madre Pilar: “En abril hubiéramos celebrado solemnemente los 30 años de la Residencia. No ha podido ser. Lo hemos dejado para más adelante, para cuando todo esto haya pasado y podamos, todos juntos, celebrar: los 30 años de la Residencia, la fiesta de la Parroquia, las fiestas de Nuestra querida Virgen de Alarilla. Por ahora nos contentamos con seguir todos vivos y con muchas ganas de vivir. Cada mañana, ahora más que nunca, cuando amanece damos gracias a Dios por el don de la vida y de la salud. Es lo que deseamos y pedimos para nuestros residentes y para todos los habitantes de nuestro querido pueblo de Fuentidueña”.
La Madre Pilar no quiere dejar la oportunidad de mandar un agradecimiento a todos aquellos que en estos meses han proporcionado su ayuda: “Podemos dar muchas gracias a Dios que nos ha protegido de antemano de cualquier posible contagio. Estamos también muy agradecidas y, desde estas líneas enviamos un GRACIAS INMENSO, a todas las personas y entidades que nos han mostrado su cercanía y su apoyo incondicional en todo momento: empezando por nuestro Sr. Alcalde que diariamente se ha informado de nuestra situación, la Guardia Civil, la Policía Local, los Voluntarios de Protección Civil, Elena de la farmacia, los familiares de los residentes, las vecinas de Fuentidueña que diariamente nos hacían los recados en el Super… no quiero que quede nadie sin nombrar. Que Dios os bendiga a todos por el cariño y apoyo demostrados en estos momentos difíciles”
Con la nueva normalidad los ancianos ya pueden salir de la Residencia tanto a sus hogares como a pasear por el pueblo, pero sin bajar la guardia. Las obligaciones de las medidas higiénicas y de prevención del virus se siguen realizando de forma rigurosa e igualmente el centro sigue cumpliendo con todas las medidas de seguridad de las que disponen para evitar los contagios. Hasta la fecha todos los ancianos siguen bien, pero ante el aumento de los rebrotes de agosto la vigilancia es constante y todo depende de como vaya evolucionando la situación.

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