Mi «matainsectos» no contaminante

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José Delgado

La salamanquesa, dragón de pared o geckos habitual en paredes exteriores y techos bajos de edificios en noches veraniegas.
Este pequeño saurio es tan fascinante como beneficioso para el ser humano; es totalmente inofensivo, el mejor insecticida y un estupendo «antipolillas». En su dieta están las polillas, típulas, moscas y mosquitos, arañas, escarabajos, cucarachas,…. los visitantes más indeseados en nuestros hogares.
Los lugareños de zonas rurales no las molestan, pues saben que con la salamanquesa rondando se reduce la presencia de insectos que parasitan el hogar. Los mejores aliados a la hora de mantener controladas las poblaciones de insectos y arácnidos de nuestro entorno.
Este bello reptil mide alrededor de 15 centímetros de cabeza a cola. Piel rugosa y escamada, de tonos grisáceos, para ocultarse con la textura de paredes y techos donde vive. Sus dedos son planos, globosos y abultados con pilosidades entre los pliegues de las palmas de la mano para desplazarse en vertical por cualquier superficie. Tienen unos enormes ojos dorados que hipnotizan.
Por el día permanece semioculta. Al caer la noche sale sigilosa hacia las sombras para detenerse antes de que la luz la delate. Allí se quedará inmóvil durante largos minutos a la espera de sus presas.
Cuando llega el invierno busca un agujero que le sirve de madriguera para pasar la temporada sin causar molestias. Reservará fuerzas para volver a visitarnos en primavera y ayudarnos con los molestos insectos

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