Una ruta por 10 castillos y fortificaciones de la Comunidad de Madrid

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Roberto H. El Diario

Para comprender mejor la historia de la región de Madrid es fundamental detenerse en su Edad Media. Hoy, para hablarnos de ella con su propio testimonio, en la geografía madrileña encontramos un buen número de castillos y fortificaciones que nos hablan de cómo eran las cosas hace varios siglos atrás. Edificios defensivos que resultan en la actualidad una poderosa atracción para los viajeros y visitantes más interesados en el turismo cultural e histórico. 

Esta ruta nos lleva del siglo XXI al medievo en solo unos pocos kilómetros. Algunos de estos centinelas de piedra jugaron un papel fundamental durante la reconquista, incluso varios son de origen musulmán. Otros fueron una muestra de poder de las familias más aventajadas de la época y unos cuantos, cómo no, piezas clave ante disputas monárquicas y territoriales.

Desde los más imponentes y mejor conservados, como los de Manzanares El Real o Buitrago de Lozoya, a los más ruinosos y esqueléticos, como los de Fuentidueña de Tajo o Villafranca, estos diez castillos que perduran en la Comunidad de Madrid son más que merecedores de ser situados en el mapa y visitados si lo que buscamos es conocer en primera persona algunos de los enclaves que marcaron la historia de España.

  • Castillo nuevo o de los Mendoza, en Manzanares El Real

El de Manzanares El Real es sin duda uno de los castillos más espectaculares de la región. Es un magnífico ejemplo de la arquitectura medieval de Castilla, fue mandado construir en 1475 por Diego Hurtado de Mendoza, I Duque del Infantado, y su historia se remonta a la reconquista. Destaca la galería gótica del primer piso, las torres de estilo isabelino, sus grandes salones e incluso una iglesia de tres naves.

  • Castillo de los Mendoza, en Buitrago de Lozoya

El recinto amurallado de Buitrago de Lozoya es el mejor conservado de toda la Comunidad de Madrid. Se ubica sobre un meandro del río Lozoya y aunque su trazado original es de época musulmana, tras la conquista de Alfonso VI en el siglo XI sufrió importantes modificaciones. En 1369 la villa pasó a estar bajo el dominio de los Mendoza y unos años después el Marqués de Santillana fue quien levantó el castillo de estilo mudéjar que hoy le da fama.

  • Castillo de los Zapata, en la Alameda de Osuna (Barajas)

Fue levantado en 1475 como residencia de los señores de Barajas, pero eso sí, como una residencia fortificada. Pronto el castillo se convirtió en una villa de recreo y fue punto de inicio del Camino de Aragón, al que después se sumaron el Capricho de los Duques de Osuna o las Villas de Torre Arias y Suances. Hoy en día sorprende encontrar un castillo medieval en un parque urbano, y es que el crecimiento de la ciudad de Madrid terminó por engullirlo. 

  • Castillo de la Coracera, en San Martín de Valdeiglesias

En la Cuenca del Alberche, en San Martín de Valdeiglesias, encontramos el Castillo de la Coracera. Fue construido en 1434 por Don Álvaro de Luna, Condestable de Castilla, Maestre de la Orden de Santiago y todopoderoso valido de Juan II. Sigue los cánones del típico castillo señorial de la época, con dos cinturones defensivos en torno a una torre del homenaje, y fue levantado como una residencia fortificada. Su estado de conservación es realmente bueno. 

Castillo de la Coracera, en San Martín de Valdeiglesias. Fundación Castillo de la Coracera
  • Castillo de la Orden de Santiago, en Villarejo de Salvanés

El Castillo de la Orden de Santiago, o de las Encomiendas Santiaguistas,  se levantó para proteger el flanco oriental de Toledo, en las cercanías del río Tajo, y así defender las conquistas cristianas en Al-Ándalus. Se estima que fue construido en el siglo XIII pero no está confirmado, y de él solo queda una imponente torre del homenaje que puede ser visitada.  Formaba parte del sistema defensivo que protegía el paso por el antiguo Camino de Toledo y en el siglo XIX acogió como refugiado a Juan Martín Díaz ‘El Empecinado’.

  • Castillo de Fuentidueña de Tajo

El de Villarejo y el de Fuentidueña van de la mano, tanto por cercanía, como por función y estado de conservación, ya que el tiempo no ha pasado en balde por ellos. Antes que este en su lugar hubo una fortificación musulmana, la de la Alarilla, pero fue sustituida por este castillo por los cristianos en el siglo XII. También es conocido como castillo de Santiago por haber estado vinculado a dicha Orden en el siglo XV. Aunque la torre del homenaje es su parte mejor conservada, durante la Guerra de la Independencia fue expoliado y hoy se encuentra en estado ruinoso. 

  • Castillo de Torrejón de Velasco

También es llamado Castillo de Puñonrostro (que no Puñoenrostro, pues ese está en Seseña, Toledo) y se encuentra en la comarca de La Sagra. Llama la atención por su torre del homenaje y los nueve torreones que la defienden. Se estima que fue levantado en el siglo XV y seguramente bajo la influencia de la Casa de Alba. Tuvo una importante función militar, en el siglo XVI pasó a ser una prisión y la Guerra de la Independencia dejó graves secuelas en él. Fue de propiedad privada hasta 2002 y a partir de ahí tanto el Ayuntamiento de Torrejón de Velasco como la Comunidad de Madrid tomaron medidas para garantizar su conservación.

  • Castillo de Aulencia o de Villafranca, en Villanueva de la Cañada

Aunque esté en estado de ruina progresiva el castillo de Aulencia, o de Villafranca, llama la atención por la imagen poderosa de su torre del homenaje. Se cree que es de origen árabe y se alza sobre un cerro, el Horcajo, cerca de la confluencia de los ríos Aulencia y Guadarrama. Sus muros sufrieron en primera persona la batalla de Brunete durante la Guerra Civil, cuando fue utilizado de fortín y sufrió graves daños.

  • Castillo de Gonzalo Chacón, en Arroyomolinos

Aunque su solitario torreón parezca una construcción aislada, en realidad las excavaciones sacaron a la luz los restos del castillo de Gonzalo Chacón, e incluso su foso. Data de 1478 y es un buen ejemplo de las fortificaciones del siglo XV. Llama la atención por ser de ladrillo, y no de piedra, y el blasón de los Chacón todavía luce en una de las esquinas de la torre. Chacón, fiel servidor de la reina Isabel, lo defendió con artillería durante la lucha por el trono entre los partidarios de Juana la Beltraneja y los de Isabel La Católica.

  • Casa-fuerte de Batres

Este castillo fue levantado entre los siglos XV y XVI, en pleno Renacimiento, y es especialmente llamativo. Fue construido en barro cocido sobre cimientos de pedernal y es uno de los mejor conservados de la Comunidad. En 1970 fue declarado Conjunto Histórico-Artístico y en él destacan especialmente su balconada de forja y su torre del homenaje de 25 metros de altura. Cuenta con un patio plateresco en su interior y perteneció al poeta Garcilaso de la Vega.

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