En la aldea gala del PSOE: «Nosotros no somos como Toni Cantó, que es un chaquetero»

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Fuente: Diario El Mundo

Es mediodía y un pelotón de señoras con andador recorre Fuentidueña de Tajo como si se tratase de una etapa llana de La Vuelta a España. Después de una hora de paseo, Cleo, Manola y Alfonsa regresan a buen ritmo a la Residencia de Ancianos Fundación Manzanares, convertidas en las estrellas del momento.

Desde las pasadas elecciones, en Fuentidueña reina un revuelo tremendo. La calma ha desaparecido de esta localidad del sur de la Comunidad de Madrid y no hay día que no aparezca un periodista para averiguar por qué este municipio ha sido el único, junto con El Atazar, donde el PSOE ganó en los comicios autonómicos del 4 de mayo. «Nos vamos a hacer famosos. No estamos acostumbrados a este alboroto», bromean los vecinos.PUBLICIDAD

La explicación que dan los lugareños es muy sencilla. No hacen falta ni politólogos ni sociólogos ni tertulianos de postín: aquí gana el PSOE porque siempre ha ganado el PSOE. Y punto.

«Siempre hemos sido socialistas. Aquí no hay casi nadie de derechas. Mis abuelos estuvieron presos durante el franquismo. No se nos pasa por la cabeza votar al PP«, afirma Juan Martínez, un paisano ya jubilado, que lleva a su madre en silla de ruedas.

Nosotros no somos como Toni Cantó, que es un chaquetero al sol que más calienta. Es un viejo postizo. Tanto hacer campaña por Ayuso y ni iba en las listas. ¡Pero si tú no eres ná!- critica Cleo indignada.

Como si se tratase de la aldea gala de Astérix y Obélix, Fuentidueña se encuentra rodeada de municipios pintados del azul del PP. Sin embargo, pese a tener un electorado fiel, el PSOE también se ha pegado un buen batacazo en este pueblo situado a orillas del Tajo. Los socialistas lograron el 34% de los votos el pasado 4 de mayo, cuando en los comicios de 2019 obtuvieron el 54%, lo que supone una caída de 20 puntos.PUBLICIDAD

Mientras tanto, el PP duplicó sus resultados al pasar del 14% al 30%, seguido de Más Madrid que obtuvo un 7% en la anterior cita electoral y ha saltado al 13%.

‘Sanitarios peor pagados’

Muchos fuentidueñeros admiten la astucia de la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, al enarbolar el eslogan de la libertad y conseguir que no se hablase de su gestión sanitaria con el Covid.

«Ayuso se ha aprovechado de la pandemia y ha engañado a los votantes. A la gente le han podido las ganas de libertad, pero lo que pasó en las residencias fue terrible. El hospital Zendal sólo ha sido propaganda electoral. ¿Cómo se puede presumir de que Madrid es el motor de España y tener a los sanitarios peor pagados de todo el país? Es una vergüenza», se pregunta Víctor, que regenta una ferretería en este pueblo, ubicado a 60 kilómetros de la capital y pegado a la A-3 de Valencia.

El alcalde de la localidad, el socialista José Antonio Domínguez, denuncia además el abandono que sufren por parte del Gobierno regional. Y pone como ejemplo que lleva años luchando para que construyan una variante de la M-831 a la M-326, con el fin de que los grandes camiones cargados con la famosa verdura de la vega no pasen al lado de la casa de niños.

«Es algo que llevamos reclamando desde 2016. También queremos que construyan un centro cívico en el antiguo Ayuntamiento dentro del plan de inversión regional, pero no nos escuchan», se queja Domínguez, que lleva regentando la Alcaldía desde 2015. Los ocho años anteriores gobernó Izquierda Unida, gracias al apoyo del PP, lo que rompió con la hegemonía de Pedro Mora, el anterior alcalde socialista que estuvo 28 años con la vara de mando en Fuentidueña.

El primer edil socialista tampoco esquiva la autocrítica ante la estrategia electoral que ha llevado su partido. «La campaña hay que hacerla los 365 días del año y no ha estado bien enfocada. Tienes que tener un discurso claro y coherente y no decir un día con este Pablo no, y, al día siguiente, que sí. La España de los bares ha calado, pero hay que pensar más en la sanidad y en la educación públicas y menos en irse de cañas», argumenta el alcalde.

Vista general del pueblo.
Vista general del pueblo.ALBERTO DI LOLLI

Fuentidueña de Tajo es la última localidad de la región antes de llegar a Cuenca y, al pasear por sus calles, uno se siente más en La Mancha que en Madrid. Siempre ha sido un municipio agrícola por su cercanía al Tajo y apenas tiene industria. La destilería de whisky, Ian Walker, cerró ya hace tiempo, la factoría de Cuétara se instaló finalmente en la cercana Villarejo de Salvanés y tan sólo queda una fábrica de ácido tartárico.

Atrás quedaron aquellos tiempos, antes de la crisis de 2008, en los que los autobuses llevaban a muchos vecinos, obreros de la construcción, a trabajar a la capital y a los municipios de la periferia.

En el pueblo existe una gran tradición republicana, ya que muchos combatientes se refugiaron allí durante la Guerra Civil. La localidad hacía frontera con la zona nacional y fue bombardeada por el bando franquista. Por este motivo, todavía muchos lugareños no olvidan la dura represión que sufrieron durante la dictadura de Franco.

«En la posguerra, te miraban por encima del hombro, llamaban a la Guardia Civil, te metían dos tiros y te tiraban a una cuneta. Muchas rencillas han ido pasando de padres a hijos. Por eso, aquí la derecha no ha ganado nunca», explica Ricardo Fernández, que trabajaba de albañil, pero ya se ha jubilado.

No concibe que un obrero pueda votar a la derecha. «Soy socialista de toda la vida, aunque a mí Sánchez no me llena el ojo ni me convence para muchas cosas», añade.

En este municipio, los jubilados no se quedan de brazos cruzados, sino que los fines de semana se dedican a trabajar para el pueblo. El alcalde les pone los materiales y el almuerzo y ellos ya han construido con sus propias manos un mirador para el Castillo de Santiago, levantado en el siglo XII y un callejón para la plaza de toros.

Pese al ambiente de crispación que se ha vivido durante la pasada campaña electoral, en Fuentidueña reina la concordia. «Tenemos un ambiente divino. Tú tienes tus ideas y yo las mías, pero yo me tomo un vino sin problema con la gente rica del PP. Aquí hay mucho terrateniente y cuatro o cinco personas controlan todas las tierras», argumenta Ricardo Fernández.

Las ancianas de la residencia son de la misma opinión y no tienen más que elogios para las monjas que las cuidan, «aunque seguro que votan al PP», apostillan. «Como esta residencia no la hay en ningún lado. No hemos tenido ni un caso de coronavirus. Estamos divinamente, muy bien atendidas. Este pueblo es una maravilla. Tenemos una buena convivencia y todos tenemos amistad», concluyen todas al unísono orgullosas de Fuentidueña.

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