La queja del turista sobre el mantenimiento de las Vías fluviales

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Daniel de la Plaza

Apenas hace un mes desde que España celebrara la festividad de Semana Santa. Unos días, por supuesto, muy distintos a los vividos en 2020. Sin poder salir de la Comunidad de Madrid Fuentidueña fue testigo este año de una avalancha de moteros, ciclistas, caminantes, caravanas y turistas en general. Todos ellos motivados por salir de los agobios de la capital o de las aglomeraciones de la sierra norte de Madrid. Todos ellos buscando pueblos con encanto rural y sencillez. Y es que Fuentidueña, no es porque sea mi pueblo, pero si hablamos de ser chovinistas, nunca mejor dicho, siempre he sido el primero.
En muchas ocasiones ni los propios fuentidueñeros somos conscientes del hábitat y recursos que tenemos a un palmo de casa. Como bien dice el cartel de la entrada, puedes disfrutar de las siete maravillas de Fuentidueña, todas con un encanto e historia que definen muy bien al pueblo. En cambio, hay alguna cosilla que salta a la vista y deja un pequeño sabor amargo.
Sin ánimo de culpar ni sacar responsables, comparto la opinión del caminante Antonio Tejero quien, probablemente, vino atraído por las razones anteriormente explicadas. En su trekking tenía planeado hacer la ruta fluvial, aquella que se hizo con esmero hace ya unos años, pero que el devenir del tiempo y el poder de la naturaleza, han dejado poco de ella. Si no saben o recuerdan la ruta a la que me refiero, es aquella que empieza donde hoy estaría la cafetería-chiringuito de la Playita, continuaba por la orilla del río y pasando por el observador de aves, hasta llegar al Cerro Morrón. Una ruta circular, con gran biodiversidad de aves y con especial encanto para el turismo responsable y ecológico. Un espacio para otro formato de vender la parte más exótica de Fuentidueña: su cercanía a la naturaleza. Este turista, en su video de YouTube, se quejaba de lo poco que estaba mantenida la ruta y de lo que muchos opinamos también, que podría ser un espacio único en la Comunidad de Madrid. Además, en su reportaje, hace referencia a la codicia de algunas personas que no respetan los pasos públicos, ya que los trigales, avanzan sin margen a la rivera del tajo. Afortunadamente, no grabó nada más y tampoco filmó toda la basura y colchones abandonados que hay en la zona de la caseta observatorio de pájaros. Un lugar que tristemente, cada vez está más mimetizado con los residuos que el ser humano tira sin remordimiento.
*Puedes visionar el vídeo del turista enfadado en:

https://youtu.be/jJDvnyi4wJg.

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