Locura en el Justo Terrés. El C.D. Tajo asciende a Segunda

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Dani Mora Morales – Dani M.

Se esperaba con expectación el partido después de la decepción en Rivas, ya que no se superó el empate. Había que “ganar o ganar”. El equipo tenía moral de victoria, el míster Borrego en el entrenamiento les había mentalizado “Si se puede” y vosotros podéis. Solo un esfuerzo más, ganar al Rayo 70, y ya.
El Presi estaba preocupado con el tiempo, la tarde amenazaba lluvia. Cuando llegamos estaba con el termómetro comprobando la temperatura de todo el mundo, jugadores y aficionados. Juanjo, el secretario técnico, pendiente de que todo estuviese en orden. Juanfran dando los últimos toques. Por la mañana había extendido el caucho. F. Medina con el bar a punto. El público llegaba con animosidad; un grupo llegó con un bombo.
Yo había quedado con mi amigo Álvaro para ver el partido desde la grada, allí vimos el calentamiento y anotamos la alineación. Salían los jugadores de ambos equipos y las gradas se llenaban de espectadores locales y de otros pueblos como Estremera o Valdarecete. El partido había despertado cierto interés, jugadores veteranos del CD Tajo, el alcalde y el concejal de deportes, familiares, amigos… Escuché al Presidente decir que se había batido el récord de temporada, más de 150 espectadores.
Comenzó el partido. Los jugadores del CD Tajo muy bien colocados distribuían el balón con técnica llegando hasta el área contraria con facilidad y buen juego. Se escucharon varios “Uyyys” a tiros de los delanteros locales. En una falta dentro del área el árbitro pito penalti. “Penalti, roja y expulsión”, dijo mi abuelo. Lo lanzo Edu engañando al portero. ¡Goool! Aquello empezaba bien.
Minutos después Andrés no se percató y siguió con la pelota hasta el fondo de la red en una jugada en la que se pitó falta. El colegiado le sacó la segunda tarjeta amarilla. Demasiado riguroso y taxativo el árbitro. El CD Tajo se quedaba con 10. Creo que el joven colegiado fue demasiado riguroso, se debería ser más reflexivo antes de expulsar a un jugador por una acción así. El partido se ponía cuesta arriba, aunque seguía la misma tónica, los del Rayo apenas pasaban del medio campo. Bien el portero en los pocos balones que le llegaban, resolutivos los defensas con juego preciso desde la modular, la media organizada y distribuía el juego una y otra vez por ambas bandas, extremos y carrileros centraban “a la olla” para el remate de los delanteros.
Así llegamos al descanso.
La segunda parte empezó como había terminado la primera, con jugadas de los medios, pasando por ambas bandas con incursiones de los carrileros, balones centrados al área,… Pero el gol de la tranquilidad no llegaba y los rayistas se estiraban llegando hasta el área local. A los ribereños se les notaba el esfuerzo. Habían retrasado las líneas. En el ambiente cierto desasosiego. En un rápido contraataque local el balón le llega a Saúl casi en el centro del campo tras un despeje. Dispara y la cuela por la escuadra izquierda del portero. “Un Golazo”. Era el minuto 89. Todo el mundo pendiente del reloj. Los del Rayo se vienen arriba y en un contraataque marcan. Afloran los nervios. El empate no nos vale. Empiezan los tirones, el agotamiento, se efectúan los cambios se enlazan jugadas con más corazón que fuerza, salió el entrenador, me imagino con el ánimo de trasmitir el pundonor desde primera línea, el balón esta sin dueño…
Por fin el árbitro pita el final del partido y se desata la alegría, entre los jugadores, cuerpo técnico, directivos, el público aplaude, toda la plantilla se abraza, cantan “A segunda oe, oe, oe,” misión cumplida, el CD Tajo está en Segunda Regional.
*Me cuenta mi abuelo la anécdota arbitral “Penalti roja y expulsión” de un rifi-rafe, en un partido Zaragoza-Barcelona.
+INFO en https://www.ffmadrid.es y en CD Tajo Fuentidueña Facebook.

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