Un encuentro acordado

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Pedro A. Mora

Para que viera la luz entre Ángel Antonio y Pedro Antonio.
Habíamos coincidido en el autobús. Te marchabas después de hacer una vista a tus padres. No hablábamos desde hacía años. Comentamos cientos de temas de lo divino y humano, de la historia de nuestro pueblo, de nuestras cosas, de tiempos pasados, de política y de temas de actualidad,… ¡Ea! que llegamos a Santa Eugenia.
-“Me gustaría quedar para seguir conversando”
-“Para mí ha sido interesante la conversación…Vale quedamos para cuando cuándo quieras”.
Hace unos días coincidimos.
-“Oye, tenemos pendiente, charlar”.
-“Ya te dije que pusieras el día y la hora…”
-El lunes a las diez nos veíamos en la terraza a tomar un café.
Algunos de los que nos vieran pudiera pensar “¿y estos de qué hablarán, de política?” Pues sí, de la local, regional y nacional, de futbol y las distintas organizaciones, donde se desarrolla el negocio del deporte rey, uno del Atlétic (como me gustó verte lucir el escudo de los Leones) y el otro merengue del Madrid.
-Aquel día en el autobús creí entender que querías aclarar cómo me había comprometido o me habían incitado a encabezar la lista de la tercera legislatura de aquellas Elecciones Municipales Locales. Había terminado los estudios de maestro y quería hacer las oposiciones.
-Las dos anteriores Elecciones las habíamos ganado y las perspectivas daban un aumento, te dije.
-Pensaron que poniendo un candidato joven y preparado culturalmente, igual podían ganar o al menos acortar las diferencias. ¡Qué no tuvierais mayoría absoluta!, me contestaste.
-Se equivocaron, te apunté, los márgenes aumentaron…Se habían llevado a cabo proyectos sociales y de infraestructura importantes y el nuevo programa culminaba servicios básicos, necesarios.
-Prácticamente la Legislatura para mí fue de un año, dijiste. Me dedique a las clases de Educación de Adultos de aquel programa de Educación de la MISECAM en el que me contrataron y a pocos plenos asistí ya que el horario de las clases coincidía aunque tenía puntual información de los acuerdos y las gestiones que se llevaban a cabo. Siempre tuve buena predisposición a colaborar en la gestión municipal de la que estaba al corriente, como portavoz de la Oposición.
-Puedes estar orgulloso como lo estoy yo de que aquella legislatura fuera fructífera para nuestro pueblo, te dije. Se llevó a cabo el proyecto de ampliación del colegio Alarilla, la instalación de la calefacción y la adquisición de ordenador, la instalación del Reemisor de TVE, Construcción del Pabellón Cubierto, Nueva Embarcación, colaboración con la Residencia Manzanares, adquisición de ordenador y sistema informático de gestión municipal, además de proyectos de infraestructura básica.
Estando en este punto sale la opinión sobre la discrepancia de que el partido os tenga que nombrar un candidato foráneo para las elecciones. Un candidato externo no sabe la situación socio-política de nuestro pueblo. Coincidimos en que no se puede hacer una lista quince días antes de las elecciones…
-“Esta claro que Fuentidueña no es ni más ni menos que otros municipio, me dices, pero es que vosotros empezasteis a moveos al principio de los setenta con la asociación de vecinos, la Comisión de Fiestas, actividades deportivas, colaboraciones con la Parroquia, Catequesis, Movimiento Junior…y eso crea adicción.
-Claro. Mira, los últimos comicios dan unos resultados dignos de analizar por los grupos políticos, los propios, los ajenos, los blancos y las abstenciones. Por cierto, una tercera parte del censo. ¿Quién se ha parado a analizarlo y se ha puesto a trabajar? Hay que llegar a esos ciudadanos que han pasado de votar, a esos que han cambiado su intención de voto.
-Tú dices que Fuentidueña no tiene un color definido, me dices, pero llegan las elecciones y siempre saca mayoría el mismo partido desde el 77.
-A mí tampoco me gusta, te respondo, que públicamente se alardee del color del pueblo, ni de aldea gala. Creo que eso es cosa de los “plumillas”, aunque tengo que reconocer que no me disgusta ver en los medios, a nuestro pueblo destacando ante todos los municipios de nuestra región. ¡Algo se habrá aportado en positivo desde los inicios de la Democracia para obtener estos resultados de cara a los ciudadanos!
En nuestra tertulia repasamos aquel movimiento deportivo del CD Tajo que tu viviste de niño. Tu padre fue socio fundador y colaborador cediendo tu familia el uso de la era para aquel primer campo de futbol. Asistías a todos los partidos, como un “forofo”. Recordamos la gran rivalidad con los de Chinchón. Tenían un central duro, el Pincha. Igual que Villaconejos a Cacharra. Luego estaba Villarejo con un buen conjunto. Pero allí estaba el entrenador Eusebio Trigo dando sus tácticas para ganar. Los partidos con Estremera eran de máxima rivalidad, se movilizaba todo el pueblo. Aquel partido con el Chelle. Ese sí que fue emocionante y de buen futbol. Ganamos 2-1.
Estando en esas llegó Víctor. Los dos estuvisteis en el Melchor Cano y recordáis algunas anécdotas. Aquella del “Porompompero”… Así llamabais a escondidas al profesor que se indignaba diciendo: “De madres p. solo pueden nacer h.p.” Recordamos a los maestros que marcaron nuestra infancia educativa: Silvino Real, Antonio Sainz y José Pérez. Recordamos también a nuestros antepasados. Nuestros abuelos eran primos.
Te recuerdo que nací en el nº 2 de la Bajada al Río frente a la vivienda de tu abuela Josefa y que tu padre me llamaba Pito y que con él pasaba mucho tiempo. Que después vivimos uno cerca del otro, tú en la Encomienda yo en la Zurriera. Te recuerdo por la acera montado en el triciclo.
Rápidamente te viene a la memoria el vecino que te enseñó a montar.
Recordamos aquel cruce de caminos Cañada Merinera-Bajada al Pilancón-Carretera de Estremera y aquella fuente publica donde chapoteábamos y donde Rufina nos regañaba.
Aunque nos conocemos de toda la vida, más desde el 83. Nada que reprocharnos. Tenemos un ideal común, parecida aspiración humanitaria… La sensatez va unida a tu personalidad, así lo acredita tu forma de actuar…
Me dejas perplejo al asimilarme con uno de los hombres que más admiro por su trayectoria, intelectual y política…
Muestras interés por saber si en alguna ocasión en mi forma de actuar, de ser, tuve insinuaciones más radicales… ¡Qué más da! Ten claro, eso sí, que nunca hubiera permitido acciones diferentes a las que me inculcaron mis padres, a mis principios…

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